Alberto Romero Ferrer | Catedrático de Literatura de la Universidad de Cádiz "¡Qué actual es ahora ese 'españolito' de Machado!"

"¡Qué actual es ahora ese 'españolito' de Machado!" "¡Qué actual es ahora ese 'españolito' de Machado!"

"¡Qué actual es ahora ese 'españolito' de Machado!" / paco campos / efe

El catedrático Alberto Romero Ferrer es uno de los grandes conocedores de la literatura andaluza y, dentro de ese campo, sus aportaciones sobre la obra de Antonio Machado y su hermano Manuel quedaron recogidas en su tesis doctoral y posterior libro Los estrenos teatrales de Antonio y Manuel Machado. En su investigación sobre la cultura popular también ha escrito sobre el significado de Lola Flores en nuestra cultura o ha recopilado una antología del género chico, la Zarzuela.

-Antonio Machado ha regresado a las portadas de los periódicos.

-El 80 aniversario de su muerte ha vuelto a ponerlo en primer plano con esa magnífica exposición en Sevilla de la fundación Unicaja que no solo recupera su obra y su memoria, con más de 5.000 piezas, sino también manuscritos inéditos como la comedia La diosa razón. Estudiar a Machado es adentrarse en una selva bibliográfica y es apasionante pensar que en su legado aún hay cosas por descubrir.

"Lorca en una cuneta y Machado en el exilio. Eso habla muy mal de España como país, como nación"

-Lo digo tambien por su, de algún modo, irrupción en campaña, con la visita del presidente del Gobierno a su tumba.

-El nombre de Machado se presta a mucho porque tantos años después sigue siendo un referente de una España que sigue estando entre nosotros, con una mirada lúcida que es víctima de los bandos, que ahora no son dos… son cuatro o cinco. ¡Qué actual ese "Españolito que vienes al mundo, te guarde Dios"!

-Lo podemos percibir como el fracaso de los discursos reconciliadores y sensatos.

-Fíjese en los dos grandes poetas españoles del siglo XX: Machado y Lorca. Uno está enterrado en el exilio y el otro en una cuneta. Es muy llamativo en estos días de tanto ruido. Quizá eso debería hacer reflexionar a los políticos y a todos de por qué esas dos voces están en esos lugares tan significativos, y que hablan muy mal de España como país, como nación.

-¿Usted sería partidario de repatriar los restos de Antonio Machado?

-Hay un debate muy respetable sobre ello, pero yo creo que la modesta tumba de Antonio Machado en Colliure tiene que quedar así, forma parte de nuestra Historia, una Historia tan terrible. Machado alumbra mucho más desde allí que si vinieran sus restos, en una operación de cierto maquillaje histórico. Son muertes simbólicas, los símbolos importan y los símbolos están allí, donde murieron.

-Enseña a Machado a una nueva generación. ¿Cómo lo perciben los jóvenes españoles de hoy?

-Si cuando yo era estudiante ya era para mí un autor lejano, un joven de hoy tiene con Machado tanta distancia como con Galdós, Góngora o Santa Teresa de Jesús. Sin embargo, al conocer su historia se genera mucha complicidad y mucha curiosidad. Cuando se lee, de repente, un autor lejano se convierte en muy próximo. Con Machado, gracias a la actualidad, esto funciona muy bien, porque España sigue siendo "de charanga y pandereta, cerrado y sacristía, devota de Frascuelo y de María".

-Pero, ¿con qué conocimiento de esa época llegan los universitarios?

-Por mucho que pueda sorprender hay quienes no son capaces de ubicar exactamente a Franco. ¿Alguien o algo del siglo pasado? También es verdad que todo eso está cambiando un poco porque hacía mucho tiempo que no se hablaba tantísimo de Franco. Y si sirve para que nuestros jóvenes conozcan ese horror y que la España de la Guerra Civil y la posguerra es algo que nos debe avergonzar, pues mejor que mejor. Diferente es mi experiencia con alumnos de universidades norteamericanas que tienen más conciencia política y saben, para mi sorpresa, quién es perfectamente Franco.

-¿No es inquietante?

-Está mal porque desconocen en profundidad una parte esencial de nuestra historia y está bien porque quiere decir que Franco es pasado, y esa distancia les da otra perspectiva. Pero hay que situarse. Mi generación no vivió la guerra, pero había vivido toda la carga simbólica de nuestros padres y nuestros abuelos. Los jóvenes de hoy no tienen testigos de esa guerra. Nuestra generación, además, tuvo la fortuna de asociar a Machado también con la música que puso a sus versos Serrat en canciones que se hicieron muy populares y que relacionaban aquella espléndida poesía con la voz del cantautor catalán, una voz comprometida con su tiempo, que era el nuestro, y donde se hablaba de visiones muy reconocibles en la España de entonces en un tono reconciliador.

-Es que Campos de Castilla es una visión nada complaciente de este término que ahora regresa con tanta fuerza, y a veces rabia, que es la patria.

-Campos de Castilla es el corazón de la obra machadiana, intemporal como sólo lo han podido conseguir unos pocos, como el Galdós de Fortunata y Jacinta. Machado ya nos habla del cainismo como el deporte nacional. Conflictos actuales sin resolver ya existían entonces.

-¿Ha jugado alguna vez a la ciencia ficción de situar a Machado en nuestros días? ¿Quién sería?

-Por la transparencia y lucidez de sus opiniones, por su ejemplo de ética personal, tan necesaria hoy en todos los ámbitos, y por ser un poco Pepito Grillo sería algo así como una mezcla de Savater y Gabilondo.

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