Alberto Fernández Hurtado, pintor del programa 'Tu casa es la mía'

"La Gioconda' no es el mejor retrato de la historia"

"La Gioconda' no es el mejor retrato de la historia" "La Gioconda' no    es el mejor retrato de la historia"

"La Gioconda' no es el mejor retrato de la historia" / M.G.

-Lleva más de diez años dedicado a la pintura, pero es ahora cuando salta a la fama. ¿Cómo surge convertirse en el retratista del programa de Bertín Osborne?

-A principios del año pasado monté una galería de arte en Segovia y a raíz de eso surgió la idea de mandar mis dibujos a distintos lugares. Uno de ellos fue la productora de Tu casa es la mía. Les mandé unas pruebas, les gustó y ahí estoy.

-En el siglo XVII, Velázquez era el pintor oficial de la corte de Felipe IV, en el siglo XXI usted es el retratista oficial de los famosos.

-Al pasar de personas anónimas a famosas he notado el cambio en que la gente me pregunta cuál es la diferencia, pero para mí no hay ninguna. Al final, busco a la persona y no al personaje.

-Comenzó su actividad para ofrecer un retrato del país a través de las personas anónimas, ¿los famosos a los que pinta también pueden servir para hacer una radiografía de España?

-Sí, porque normalmente pertenecen al panorama cultural o político y de alguna manera son iconos en la sociedad. Esta nueva faceta es algo que me quedaba pendiente para hacer esa radiografía, pero no tenía acceso a ellos. Ahora los puedo conocer de primera mano.

-Cuando retrata a los famosos ellos le envían una fotografía, ¿eso no es jugar con ventaja con respecto a los que pinta en directo?

-En realidad es el programa el que me envía varias instantáneas y yo elijo. Como tengo esa posibilidad, siempre busco la que mejor refleje a la persona y más se distancie del personaje. Al final se cumple eso de que la cara es el reflejo del alma, porque tenemos nuestra fisonomía por los gestos que realizamos a diario. Así que, por muy guapo que se quiera poner uno, la cara refleja su simpatía, su seriedad o su mal genio. Tres músculos de la cara sirven para comer, el resto se encarga de dotar al rostro de expresividad, así que es normal que nuestra personalidad se refleje en la cara para siempre.

-Puestos a elegir, ¿es más difícil lidiar con los egos de los famosos o superar una crisis de inspiración?

-Intento mirar a la persona en su punto más profundo y así me olvido de su ego. A nivel artístico, más que crisis, lo que tengo son dudas. Pero eso es normal en cualquier pintor, lo malo es quedarte paralizado. De todas formas, como desarrollo mi faceta artística mirando a lo cotidiano, me resulta más sencillo escapar de esas crisis porque es la realidad la que me va marcando el camino y me empuja a seguir adelante.

-La historia de Winston Churchill ha cobrado vigencia con la serie The Crown. El primer ministro odiaba el retrato que le hizo Graham Sutherland y su esposa decidió quemarlo en el jardín por considerarlo un monstruo. ¿Es el peor insulto que se le puede hacer a un pintor?

-Todo depende del momento de cada persona y creo que su esposa no vio reflejada la personalidad de su marido y por eso no le gustó. Entiendo perfectamente que ella no quisiese que esa fuese la imagen que quedase de su marido para la posteridad.

-Churchill se vio como un hombre decrépito que, igual que Dorian Grey, se quiso aferrar a la eterna juventud. ¿Es el retrato un arma de doble filo para el hedonista?

-Al final un retrato queda ahí para siempre y el retratado va a pasar. Enfrentarte a eso es enfrentarte al paso del tiempo y a la muerte. Yo intento que mis retratos sean otra cosa, un reflejo del que lo mira porque todos nos vemos reflejados en el otro.

-¿Cree que LaGioconda es el mejor retrato de la historia o está sobrevalorado?

-Es uno de los mejores, pero no es el mejor. Todo depende de quién lo mire más que del que lo hace. A nivel mediático está sobrevalorado, pero hay muchos mejores retratos.

-¿A qué presidente del Gobierno le gustaría pintar?

-Me lo pone muy difícil. Como no miro a la gente por lo que hace, sino por lo que es, retrataría al que se tomase una caña conmigo y me diese mucho diálogo.

-¿Cree que el color de la cara de Trump existe en la paleta cromática?

-Seguro que sí. Además, con ese pelo queda bien en un cuadro, fijo. Trump da mucho juego para pintar un cuadro.

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