Entrevistas

"España y Cataluña llevan muchos años de casados y tienen sus crisis"

-¿España está para salir corriendo?

-Estamos mal y hay muchas cosas que no me gustan, pero nunca hemos vuelto a estar tan mal como en los años 70, que fueron terribles y pegajosos.

-¿Por eso se marchó a Nueva York?

-Estaba triste y aburrido, aunque supongo que había gente que lo pasaba muy bien. Ya había salido antes, siempre he tenido alma de emigrante gallego.

-Pero usted es catalán.

-También los catalanes emigraban. Cataluña era la zona más pobre de España y la hicieron los que fueron a América.

-¿No le gusta su país?

-No me gusta vivir en mi propia ciudad y país. Me gusta ser extranjero.

-Decía que la España de antes era mucho peor.

-Viví la mitad de mi vida en el franquismo. Por muy mal que vaya todo ahora, por muchas tonterías que digan, nada es comparable a eso. ¡Cuando leo el periódico me gustaría fusilar a todos los políticos!

-A ver si le malinterpretan…

-Que no me acusen de incitación a la violencia. Lo que quiero decir es que nos hemos vuelto caprichosos y malcriados. Pese a mi preocupación, doy gracias a Dios.

-¿Cataluña y España casan regular?

-Son una pareja que lleva muchos años de casados y tienen sus roces y sus crisis.

-La de ahora parece grave.

-Las cosas están mal, muy ásperas, más de tono que de contenido. Pero a veces la forma y el fondo van muy unidos y creo que habría que hacer un esfuerzo por ambas partes para entenderse en términos reales y actuales, no en términos simbólicos y pasados.

-¿Cuál es su posición personal?

-Yo me harto de pelear en Cataluña contra posturas radicales, pero también me harto de pelear fuera de Cataluña por posturas también radicales.

-¿Cómo parodiaría la España actual?

-Es muy difícil proponerse una parodia nacional. A veces se me ocurren parodias de situaciones concretas y tal vez alguna de ellas pueda elevarse a la categoría de símbolo. Pero plantearse una enmienda a la totalidad es muy difícil.

-¿Con humor resolveríamos mejor nuestros conflictos?

-El humor es nuestra forma de ser natural. Nos sirve para vivir, pero tampoco soluciona muchos problemas. El que tiene una enfermedad, o tiene que pagar su hipoteca…

-¿De qué le gusta reírse?

-Con la salvedad de que hay cosas que no me divierten nada y me tienen muy preocupado, me divierte casi todo.

-¿A saber?

-Me gusta cómo la gente se comporta, las maneras de intentar hacerse un lugar al sol. Siempre me ha enternecido. Me gusta mucho sentarme en una terraza y ver a la gente pasar. Me encantan los escaparates de las pequeñas tiendas, que se anuncian y ponen un reclamo.

-¿Y…?

-También me gusta mucho ir en autobús. No me gusta el metro y no me gusta nada el tranvía. Me gusta el autobús, porque hay un vaivén. La gente sube, baja, se cae…

-¿Cuál es su peor manía como escritor?

-Tengo algunas manías gramaticales. Hay escritores que aborrecen los adverbios modales, como rápidamente, finalmente… García Márquez no pone jamás un mente en sus textos.

-Y usted aborrece el que.

-Le tengo mucha manía al que porque me lo encuentro siempre. ¡Es un parásito! Evitarlo me obliga a no abandonarme a un lenguaje en el que todo vale. Creo que para escribir bien hay que estar un poco incómodo.

-¿Sí?

-Yo escribo muchas veces de pie.

-¿Como Hemingway?

-Y como Marsé. Uso un antiguo pupitre de escribano, de los que les impedían dormirse cuando tenían que transcribir contratos. O igual es que de pie cabían más en una sala. El caso es que a mí me ayuda a escribir.

-¿Sus novelas se dividen en serias y gamberras?

-Todas mis novelas tienen un elemento de humor, aunque algunas son propuestas claramente humorísticas. Algunas son serias, con humor, y otras son humorísticas con elementos de seriedad.

-¿Hay un humor catalán, un humor español, un humor americano...?

-Sí, creo que sí. El humor inglés es menos ocurrente, más de baja intensidad, pero más reflexivo.

-¿Y cómo es el humor catalán?

-La diferencia entre el humor catalán y el humor italiano, por ejemplo, es que en uno el protagonista se sitúa en el lado del tonto y en el otro se sitúa en el lado del listo. En Cataluña le tenemos un cariño desmedido a Woody Allen, porque su humor se aparece al nuestro.

-¿Porque se ríe de sí mismo?

-Sí. Es un pobre hombre que se asombra de todo. Se sabe bajito, feo y tonto y quiere conquistar a la chica más guapa. En el otro humor, el tipo es más guapo y más listo que nadie y se burla de los demás.

-¿Con qué no se debe bromear?

-Bromear es una cosa y tomarse las cosas con humor es otra. El humor puede ser muy agresivo, es un ingrediente que se debe añadir al plato con mucho cuidado.

-¿Vive rodeado de sus personajes?

-No es mi caso. Cuando acabo no me acuerdo más. Soy un padre desnaturalizado, monstruoso.

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