Ares González | Maestro y formador de educación y crianza "Las familias han sido las grandes olvidadas"

Ares González

Ares González / Carlos Ruiz.

Ares González es padre de familia numerosa, maestro y formador de educación y crianza. Se ha especializado en acompañamiento respetuoso a la infancia, innovación pedagógica, familia y crecimiento personal. González es tutor de aula en el Colegio Lourdes FUHEM (Madrid), colaborador de la revista Aula de Infantil de Graó e impulsor de la web de educación Alaya Difundiendo Infancia. Su objetivo es ayudar a docentes y familias a acompañar a la infancia educando para la vida, generando mejores ambientes y, sobre todo, disfrutando. Una visión global de la crianza que defiende en Educar sin GPS (Planeta).

-La primera pauta que ofrece es "disfruta de la crianza". ¿Nos hemos olvidado de lo importante?

-Sí, probablemente sí. Nos dejamos llevar por la vida tal cual viene, con un volumen de actividad tan grande que a veces se nos olvida cuál es la esencia de lo que se necesita para vivir y disfrutar de los nuestros. El libro precisamente trae esto, volver a la esencia de lo que los niños y niñas y las familias realmente necesitan.

-La crianza es la eterna cuestionada. ¿Es más complicado educar hoy que antes?

-Son tiempos diferentes. Antes había unos roles diferentes, las madres y las abuelas se encargaban de los niños y las niñas y ahora, en teoría, se hace a medias. Y digo en teoría porque todavía queda mucho por hacer. Ha cambiado el patrón, ahora las dos personas trabajan y a veces ni así se llega, con lo cual la crianza y la familia se ponen en crisis.

-¿Cuáles son los tres grandes problemas a la hora de educar a nuestros hijos?

-Primero, tenemos un exceso de información para criar y educar a nuestros hijos que hace que sea muy difícil y perdamos el rumbo. Por eso el libro se titula Educar sin GPS: coge esa información, que no necesitas, y construye lo que sí necesitas. El segundo problema es cómo distinguir lo importante de lo secundario; por eso he creado la brújula para educar, que nos ayuda a orientarnos y conocer los seis puntos clave para que nuestros hijos e hijas estén bien y nosotros, como padres y madres, también. Y, por último, el síndrome de la madre perfecta: la sociedad ha impuesto que las madres sean perfectas y maravillosas y lo hagan todo bien. Eso lleva a vivir la crianza desde la angustia, el "lo debería hacer mejor", el "no llego"... El objetivo es salir de ese rol: te necesitan a ti, no que seas perfecta.

-A la gran mayoría de familias les falta tiempo. ¿Cómo afecta a la educación? ¿Hace limitar la autonomía?

-La autonomía tiene más que ver con la mirada que tenemos respecto a ella. Tenemos menos tiempo pero éste ha de ser de calidad. Los niños y niñas necesitan una continuidad para poder crecer de una forma segura.

-¿Es posible poner límites sin imponer castigos?

-No es que sea posible, es necesario. Deberíamos erradicar el uso del castigo como concepto porque no enseña a aprender y no respeta a los niños y a las niñas. Para poner un límite necesitamos una fórmula muy sencilla: 50% de amor, 50% de firmeza, que es la que vamos a utilizar cada vez que tengamos que poner un límite por algo que haya ocurrido. Si nos desbordamos y vemos que la emoción está subiendo, hay que retirarse, dejar que baje y volver. No pasa nada si perdemos 5 minutos o si dices "un momento" y lo gestionas más tarde.

-Uno de los "pecados" que cometemos los padres es la sobreprotección. ¿Nos exigimos demasiado?

-Creo que es un tema de control, de querer controlar mucho lo que los niños hacen cuando lo que tenemos que hacer es sentarnos y ver cuáles son sus capacidades, qué pueden hacer y qué no: así sabremos cuándo tendremos que estar atentos y cuándo no. Hay que ir dándole alas para volar y sólo se la pueden dar sus padres, la autonomía no evoluciona si el padre o la madre no pone la mirada en que eso evolucione; nos instalamos en los principios y luego nos cuesta soltar para que vayan cogiendo las alas y resuelvan sus propias dificultades.

"Sólo padres y madres pueden dar alas para volar, la autonomía no evoluciona si no ponemos ahí la mirada"

-¿Estamos obsesionados con criar niños perfectos?

-Depende de quien (risas). Yo estoy obsesionado con criar a niños y niñas imperfectos, que nos muestren como son. Hay que permitirles ser. Queremos que sean de una manera y son como son, y sólo vas a conocerlos si te sientas y observas, si escuchas, si estás a su lado y le permites ser. Y en aquellas cosas que consideras que no son correctas o que algo se tenga que regular, pues le acompañas a aprender que hay otras formas de hacerlo.

-¿Cómo se ayuda a un niño a gestionar sus emociones?

-Con incondicionalidad: primero hay que acompañarle a que se calme; después, conectar con esas emociones, estar a su lado sin juicio por lo que está pasando y, luego, acompañarle para buscar una solución para que en el futuro pueda resolverlo de otra manera. Así es como la gestión emocional se va resolviendo, no se aprende alegre, enfadado, triste... Lo importante es que estés cerca y aproveches el momento para generar un aprendizaje que, en el futuro, le dé herramientas para resolverlo por sí mismo.

-"El sistema no está hecho para tener hijos". ¿Qué medidas que considera fundamentales echa en falta en España?

-Las familias y la infancia han sido las grandes olvidadas, no hay más que ver el tratamiento que han tenido en la pandemia. Necesitamos políticas que protejan a ambas en este proceso tan importante como es generar personas que en el futuro van a generar riqueza para el país. Se necesitan, igual que para educar, políticas a largo plazo que velen por las familias y la infancia.

-¿Cómo podemos cambiar de "modo supervivencia" a "modo cultura"?

-No nos damos cuenta de que estamos en modo supervivencia. Éste te ofrece techo, alimentación, cariño o afecto, pero nada más. Pasar al modo cultura es que estés cerca cuando tienen una dificultad y acompañarles, ofrece madurez y experiencia. Primero hay que ser conscientes de en qué modo estamos y, si estamos en supervivencia, ir dándole poco a poco la vuelta para que podamos estar mejor, vivir más tranquilos y disfrutar de nuestros hijos e hijas.

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