El Rocío

Jornada de despedida en la aldea almonteña

  • Los peregrinos y devotos apuran el último día de romería entre cantes y bailes

  • Las hermandades rocieras preparan el regreso a sus municipios

Día de contrastes en El Rocío. Unos vinieron ayer a la aldea almonteña y otros tantos se fueron. Unos cantaban y otros permanecían en silencio. Unos reían y otros lloraban. Pero todos estaban llenos de Rocío. La Reina de las Marismas, cuya procesión congregó a miles de personas junto a Ella, ha sido la protagonista de la jornada más anhelada de una romería que ya ha expirado, pero que ha dejado indescriptibles momentos en la retina y en la memoria de los rocieros, devotos y curiosos. El Lunes de Pentecostés, con esa extraña mezcla de alegría y de pena, es paradigma de lo que supone para miles de personas el fin de esta peregrinación mariana. Sin embargo, lo es también para aquellos que en su particular calendario ya marcan la cuenta atrás de cara al inicio de la próxima romería.

Tras regresar la Virgen del Rocío al santuario, en torno a las 11:30, el escenario que se visualizaba en la aldea llamaba la atención de muchos curiosos por el continuo ir y venir de personas. Maletas, bolsas y mochilas se paseaban por las arenas rocieras, en unas calles convertidas en regueros de suelas y tapas de zapatos que recordaban que la Patrona de Almonte había procesionado algunos minutos y horas antes por los enclaves más céntricos de El Rocío, aún repletos de los charcos producidos por el desmedido chaparrón de la tarde del domingo.

La filial de Ayamonte es la primera de las onubenses en iniciar el camino de vuelta

Muchas personas aprovecharon la veloz entrada de la Virgen para reponer fuerzas con unos churros y una taza de chocolate, tras una larga noche -la más esperada por los rocieros-, en algunos de los bares de la plaza Doñana, la plaza Menor o en las inmediaciones de la marisma almonteña. Poco a poco, las calles de El Rocío contaron con un inusual tráfico de vehículos motorizados que estaban listos o se preparaban para emprender el camino de vuelta, bien por carretera o por las arenas. En las casas de muchos rocieros, algunas peñas se esforzaban por recoger el costo a contrarreloj, como algunos peregrinos de Sanlúcar de Barrameda, cuya hermandad inició en la tarde de ayer el camino de vuelta hacia la ciudad del Guadalquivir.

En las casas de hermandad, asimismo, también fue día de ajetreo. Además de atender a los paisanos y hermanos que en la jornada de ayer se trasladaron a El Rocío, las filiales organizaban todo para retornar a sus municipios. El cambio de flores de las carretas, por ejemplo, era signo evidente de esta circunstancia. Muchas de las hermandades rocieras se despidieron ayer de la Virgen del Rocío y volvieron a sus poblaciones de origen por los mismos caminos de ida. Algunas de ellas, incluso, lo hacían cuando todavía se encontraba la Virgen en su recorrido procesional. En el caso de las corporaciones onubenses, la filial de Ayamonte fue la única que se echó a los caminos en la tarde de ayer, mientras que las 24 hermandades restantes, además de la Hermandad Matriz de Almonte, inician hoy sus respectivos caminos de vuelta. La mayoría de ellas, en este sentido, llegarán en esta misma jornada a sus pueblos, a la caída de la tarde.

Los romeros que pudieron aguantar unas horas o pasar el Lunes de Rocío en la aldea disfrutaron de un gran ambiente en los porches y patios de las casas rocieras, a pesar del evidente cansancio acumulado, en una jornada en la que se repitieron los tradicionales almuerzos en numerosas viviendas, con la continua presencia de sevillanas que perduraron prácticamente hasta el amanecer, tal y como había ocurrido en los anteriores días. Si bien, con la salvedad de que hoy muchos de ellos han emprendido el camino de vuelta a sus localidades. Y con ello a sus trabajos y a sus realidades.

En este día de encuentros y despedidas, los rocieros dijeron adiós a la Blanca Paloma tanto en las calles de la aldea almonteña como en el santuario, donde se sucedieron por la tarde varias eucaristías con los simpecados de muchas de las hermandades filiales que emprenden hoy los caminos de vuelta, delante de la Virgen del Rocío.

Así las cosas, con las maletas y vehículos llenos de algunos recuerdos, con los pies cansados y con los corazones colmados de emociones y de Rocío, los peregrinos aguardan ya la llegada de una nueva romería. Hoy queda un día menos para el 10 de junio de 2019, el próximo Lunes de Pentecostés.

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