pleno extraordinario. debate sobre el estado de la ciudad

Un pleno descafeinado para hacer repaso del primer año del tripartito

  • El balance de los grupos de gobierno se limitó en algunos casos a enumerar gestiones, sin una visión global El alcalde destaca que se han sentado las bases de una gran transformación

El pleno extraordinario de Debate sobre el Estado de la Ciudad se celebró ayer con más pena que gloria, al menos si atendemos al interés que despertó la sesión. Aunque se convocó por la tarde para facilitar el acceso de la ciudadanía, ni siquiera se llenó el salón de plenos, que tiene aforo para 40 personas y que durante toda la sesión presentó numerosos asientos vacíos.

El pleno se desarrolló en un ambiente tranquilo, pese a algunos "tiritos" por una y otra parte, pero la fórmula elegida por los grupos del gobierno para realizar el balance de este primer año no ayudó precisamente a que la sesión fuera ni ágil ni amena. Tanto PSOE como Levantemos e IU decidieron repartir su tiempo entre cada uno de los ediles, con una división muy poco equitativa, que en algunos casos se prolongó hasta el más nimio detalle de la gestión de algunas áreas mientras que en otros casos el último edil en intervenir apenas tuvo poco más de un minuto. La sesión comenzó con un retraso de un cuarto de hora por un fallo en la retransmisión on-line.

El alcalde, David de la Encina, fue el encargado de abrir el pleno extraordinario, en el que quiso dejar claro que a diferencia de lo ocurrido en el debate de 2014, donde el entonces alcalde Alfonso Candón declinó el uso de la palabra, él sí iba a defender la gestión de estos doce meses de Gobierno tripartito "sin complejos y sin triunfalismo". Lejos de la frase que hizo famosa la portavoz del PP en aquel mismo pleno, en la que dijo que "El Puerto está que lo peta", el alcalde destacó que la ciudad lleva muchos años de oportunidades perdidas lo que había hecho caer a los portueses "en una sensación de pesimismo", por lo que el primer reto del equipo de Gobierno "ha sido superar el negativismo, la negatividad y la permanente lamentación por haber perdido la ciudad su sitio de locomotora de la Bahía y haber pasado al furgón de cola". Remontándose quizá demasiado atrás en el tiempo, De la Encina explicó cómo se había producido el relevo en las elecciones municipales de 2015 y cómo había sido el "aterrizaje" del nuevo gobierno, formado por 13 concejales de los cuales tan sólo tres tenían un mínimo de experiencia previa de gestión municipal en la oposición". Por ello, admitió el alcalde que han dedicado muchas horas "para aprender y enterarnos", reprochando al exalcalde del PP, Alfonso Candón, que le tilde de "alcalde de despachos" admitiendo no obstante que "no he sido un alcalde bares", y que ha mantenido en estos meses 805 reuniones, el 17% de empresa y un 11% de ámbito social. El alcalde reprochó también a la oposición que no se haya producido una transición normalizada con el anterior Gobierno local del PP-PA, lo que ha les ha restado muchas horas de gestión, ya que al llegar a la Alcaldía y a las respectivas áreas se encontraron con los ordenadores, cajones y archivadores, vacíos de documentación. "No nos dijeron donde estaban los papeles de los parking, cómo funcionaba la depuradora y no hemos recibido ninguna colaboración del PP", de manera que en los primeros meses tuvieron que afrontar asuntos candentes sin ningún tipo de información. Por todo ello, manifestó que han dedicado mucho esfuerzo "a organizar un auténtico caos, y lo hemos hecho sin ninguna ayuda".

Aunque el tono de la intervención del alcalde no fue electoralista, a la hora de hablar de gestión, en una segunda parte de su discurso de apertura de la sesión, explicó cómo habían recompuesto puentes que antes estaban rotos: con el personal municipal, con quien han adquirido el compromiso de devolverles la paga extra, con reuniones transversales con los jefes de servicio, y estableciendo una relación fluida con los funcionarios. También destacó que se ha recuperado la relación con la Junta de Andalucía, con quien antes existía una permanente confrontación, destacando cómo esta nueva sintonía ha permitido abrir el pabellón de la Angelita Alta, la promoción del parque Tecnobahía, reversión de los suelos de Adif, o el reinicio de las gestiones para sacar adelante el Peprichye para el centro histórico, donde la Junta confesó que en los 5 años anteriores no se habían producido reuniones. Por último, David de las Encina resaltó el trabajo realizado en este año de gestión de Gobierno con las asociaciones, entidades y asociaciones religiosas, "con quienes mantenemos relaciones de cordialidad". Admitió que a pesar de haber sido un año de transición, "hay que ser autocrítico y queda mucho por hacer", centrando la una tercera parte de su discurso en los compromisos cumplidos y recogidos en el Pacto de Gobierno firmado por los tres partidos del tripartito (PSOE, Levantemos e IU), un documento sin precedentes en España. "Hoy existe un gobierno de cambio y que aporta ilusiones renovadas", subrayó el alcalde, que asumió que hay cosas que no se han cumplido.

Por último, el alcalde subrayó que este año se han sentado las bases de la gran transformación de El Puerto, y que esto se materializará en varias legislaturas, "una transformación de calado de la que van a disfrutar las próximas generaciones y que consistirá en un proceso de integración de 5.000 viviendas de las ARGs, dignificar las barriadas, infraestructuras como la estación de autobuses y la estación marítima, llevar los juzgados al centro, y la mejora del empleo y de la gestión de Impulsa.

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