Sucesos / El Puerto

Una dependienta impide un robo en una perfumería

  • Valentina Gómez Puerto, de la tienda 'Aromas', planta cara a un ladrón que trató de llevarse a la fuerza un tarro de perfume

Valentina Gómez Puerto, en la puerta de la perfumería. Valentina Gómez Puerto, en la puerta de la perfumería.

Valentina Gómez Puerto, en la puerta de la perfumería. / D. C.

Trabajar en un negocio en el casco histórico de El Puerto se está transformando en una actividad de riesgo, y las personas que se mantienen en su puesto de trabajo están adquiriendo el rango de héroes, en algunos casos anónimos. A la situación de crisis que atraviesa el centro de la ciudad por la falta de habitantes y los muchos locales que permanecen cerrados, se suma la inseguridad que viene generando la delincuencia a pequeña escala, con situaciones peligrosas que padecen sobre todo los comerciantes, sus empleados y todo aquel que tiene un negocio abierto.

Durante las tardes de invierno, el centro se queda como un páramo, en esas horas aumenta la falta de protección y son aprovechadas por los delincuentes para incrementar sus robos. Una de las últimas víctimas ha sido la tienda de perfumes Aromas, que lleva varios años abierta en la plaza de Isaac Peral, esquina con la calle Larga. Aunque en este caso, el robo no salió como esperaba el ladrón, que se encontró con un obstáculo imprevisto: una dependienta que le plantó cara y le impidió llevarse un tarro de perfume.

Ocurrió el pasado lunes, día 17, sobre las siete y media de la tarde, cuando un hombre fornido, de unos 36 años de edad y de casi dos metros de altura, entró en Aromas. Sin decir palabra se dirigió hacia el interior y comenzó a recorrer la tienda, revisando las estanterías. En ese momento, la encargada, Valentina Gómez Puerto, se acercó hasta donde se encontraba y preguntó al recién llegado si podía ayudarle en algo, a lo que este replicó que no necesitaba ayuda. Al ver que la encargada de la tienda se quedaba junto a él (debido a la actitud sospechosa que mostraba), le instó a dejarle solo, pero ella le respondió que estaba haciendo su trabajo, manteniéndose a su lado para que no se llevara nada.

La situación se volvía cada vez más tensa; en ese momento sólo había en la tienda otra empleada que atendía a una clienta en la caja, algo alejada del lugar donde se estaba produciendo el suceso, donde el presunto ladrón, con el gesto desencajado (posiblemente por el síndrome de abstinencia de drogas) revisaba las cajas de perfumes de las estanterías, hasta que finalmente cogió una de ellas y se dirigió hacia la puerta para llevársela sin pagar. 

En ese momento, Valentina, que no lo había perdido de vista, se interpuso entre el fornido ladrón y la calle para impedir su salida de la tienda, siendo empujada con fuerza por el delincuente, que contra todo pronóstico no consiguió apartarla de su camino. Aunque estuvo a punto de caer al suelo, la encargada consiguió asirse al ladrón, a la vez que lograba quitarle el perfume que llevaba en su mano, dándose este inmediatamente a la fuga. 

Tras denunciar los hechos, el ladrón, fue detenido por la Policía Nacional en las proximidades de la estación de trenes. 

Los hechos han sido denunciados, el ladrón, natural de San Fernando, se encuentra en libertad a la espera de un juicio rápido, y Valentina continúa contusionada y dolorida por el fuerte empujón que recibió.

La encargada de Aromas, que esta mañana continuaba en su puesto de trabajo en la tienda, reconoce que otras veces han vivido intentos de robo, pero confiesa que nunca se había visto en una situación tan violenta. 

 

 

         

     

               

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