arte

La magia de la añoranza

  • Cientos de portuenses recuerdan su infancia con las caricaturas de Juan Luis Rubiales, donde se retratan personajes y rincones típicos de la ciudad

Desde hace algunos días una ola de buenos recuerdos y melancolía inunda los muros de Facebook, sobretodo los de la gente de El Puerto. A mí, sin ir más lejos, me ha salpicado. Una mañana cualquiera, como de costumbre, me disponía a ver qué se cocía por las redes sociales y, sin previo aviso, me encuentro en la pantalla de mi móvil con una caricatura de Charo la Churrera. Su característica sombra de ojos azul enmarcada por un largo rabillo negro, los labios rojos, el papelón de churros, el pelo corto... Es inconfundible. No puede ser otra. Mientras sonrío mi dedo, totalmente decidido y por libre, pulsa el botón de compartir. Quiero que la vea todo el mundo. Que todos mis amigos de la red social, -incluso los que son de fuera-, conozcan a la gente tan maravillosa que vive en mi ciudad. Continúo investigando y veo que Charo no es la única: El Ratón (¡que no le falten los lunares de su pañuelo y su camisa!), Manolo el Polvorón, El niño Villar, Pepe el del Vapor, el enterrador Paco Poa (cuántas veces nos habrán asustado con llamarlo si no nos portábamos bien), la mítica Guachi, Isabel la india, El Baba, José el Chaparro, Remujardo, el Papi, Tonino, Antoñita la de las flores, Adelina y su hijo Manzanita... Por el momento no soy la única que quiere dar a conocer al mundo entero estas obras arte. La cosa anda reñida entre la caricatura de Charo, compartida por 191 personas, y la de Jerónimo el Vaquero, el aparcacoches del aparcamiento situado tras la iglesia Mayor, compartida por 255 personas. Parece que la historia de este desempleado de larga duración que, tras asegurarse diariamente su comida, dona el resto de su recaudación a Cáritas, ha conmovido a toda la ciudad.

Detrás de todas estas obras de arte se encuentra Juan Luis Rubiales, el dibujante que ha recogido en estas exageraciones el gran legado social y popular de la ciudad. Aunque pueda parecer que Juan Luis lleva en esto toda la vida, hay que dejar claro que su verdadera profesión y vocación es la magia. "A los 14 años empecé a aprender algunos truquitos en El Puerto", explica Rubiales. "Con 15 años tuve un pequeño espectáculo en el parque acuático Aquasherry, La caza de la Magia, donde hacía dos pases diarios. Allí estuve varias temporadas, hasta que con 18 años empecé a trabajar en Mallorca", relata este portuense, amigo de Juan Tamariz y Luis Piedrahita, que ha impresionado con su magia a miles de personas y famosos alrededor del mundo, como Nathan Fillion (protagonista de Castle) o Steve Buscemi (actor que acudió a uno de sus espectáculos en Hollywood por recomendación de Johnny Depp). "Según me cuenta mi madre yo siempre he dibujado pero, concretamente, me centré en la caricatura a finales de 2012. Poco a poco voy mejorando, cogiendo técnica y las caricaturas se van pareciendo más", explica.

Hay personas que se creen que esto es una burla. Simplemente es un punto de vista"Juan Luis RubialesMago y dibujante

Por el momento, según su cálculos, Rubiales puede tener retratados a más de veinte de estos personajes que han pasado a la historia de la ciudad. Algunos dibujos son fruto de la investigación y de los testimonios de algunas personas mayores, como es el caso de La Guachi. Otros son fruto del recuerdo y de las propias vivencias de Juan Luis, quien durante toda su infancia vivió en la Bajamar (su padre fue el fundador de la peña carnavalesca Corribolo). "Para mí muchos de estos personajes son parte de mi infancia. Me he criado viéndolos a todos ellos", explica el dibujante, quien también a raíz de sus obras está descubriendo distintas anécdotas que antes pasaban desapercibidas. "El caso de Tonino, el vendedor de los números de la Once, ha sido muy gracioso. Él siempre iba con el número 13 en la chaqueta del traje. Yo me preguntaba por qué, pero me limité a pintarlo tal y como venía en la foto", explica Rubiales. "Hace poco mi amigo José Manuel Morillo me mandó fotos de un concurso de feos que se hizo en el carnaval de 1987, donde el premio eran 50.000 pesetas al ganador. Ahí vi que los número eran iguales a los que llevaba Tonino en la foto, y resulta que es que él también participó en el concurso", relata sonriendo Rubiales. Hablar de El Puerto le gusta. Se le nota.

Por el momento, exceptuando alguna pequeña queja, todo han sido felicitaciones por su trabajo. Incluso mucha gente ya ha llegado a reconocerlo por la ciudad como "el hombre que pinta a la gente de El Puerto". " Algunas de estas personas de los dibujos, por desgracia, ya no están con nosotros, pero los hijos y las familias lo han aceptado bastante bien. Lo han acogido como un homenaje y un detalle bonito", detalla Rubiales. "Por otro lado hay otras personas que se creen que esto es una burla o algún gesto feo y no se lo toman con humor. Simplemente es un punto de vista. Lo importante de cualquier obra artística es que te despierte algún sentimiento", explica este dibujante, que con la magia de sus dibujos ha emocionado a toda la ciudad.

Comentar

0 Comentarios

    Más comentarios