En Pocas Palabras

El futuro de las movilizaciones pensionistas

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Tras más de todo un año empeñados en que se reconozcan nuestros derechos como ciudadanos mayores pensionistas y jubilados, se impone una reflexión sobre nuestras acciones y conquistas.

Por un lado es evidente que hemos pasado de la oscuridad y no presencia en el panorama político y económico nacional a mantener una posición de resistencia proactiva y pacífica, manteniendo un pulso al Estado que es evidente y nadie niega, pudiéndose afirmar sin aspaviento que nuestra presión en las calles facilitó la caída del Gobierno del presidente Rajoy y, del mismo modo, el presidente Sánchez y su gobierno, muy especialmente la ministra de Trabajo, Magdalena Valerio, es claramente empática a nuestras reivindicaciones.

Los hechos lo avalan, modificaron la continuidad de subidas reiteradas durante cinco años del 0,25% en el importe de las pensiones para subirlas al 1,7% y hasta un 3% en las mínimas.

También es destacable que al nosotros insistir en que tales subidas siempre deben igualarse al Incremento de Precios al Consumo (IPC), incluso ha subido un 0,1% más que el previsto en los PGE prorrogados por el gobierno de Rajoy y apoyados por las derechas y el PNV, muy posiblemente empujado por los pensionistas vascos y sus masivas concentraciones, ejemplo de solidaridad que el resto de la nación no hemos sabido o podido hacer hasta estos momentos, aunque no es menos cierto que el Gobierno socialista, aunque ha afirmado por boca de su ministra que se vincularán las pensiones al IPC por ley, como nosotros insistimos, no lo hace y nos da largas, manteniendo esa ambigüedad calculada mostrándonos la zanahoria, para que la sigamos, si depositamos la papeleta de su formación política en las urnas.

Las preguntas que nos hacemos son: ¿por qué fallamos en congregar a los pensionistas fuera del País Vasco? ¿es acaso porque no sabemos explicarnos o quizás debido a que quienes no se movilizan esperan las mejoras, pero no los sacrificios? ¿qué debemos hacer para convencer al resto de pensionistas, trabajadores, parados, dependientes, jóvenes y mujeres que se quedan en casa y nos miran con displicencia?

Debemos deliberar sobre estas incógnitas y resolverlas, porque de no hacerse, podríamos convertirnos en las nuevas Madres de Mayo, esas que todavía siguen dando vueltas frente a la Casa Rosada en Argentina, sin conocer el destino de sus seres queridos desaparecidos.

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