Motorada 2019 El Puerto recupera su sábado de motorada

  • El centro, totalmente desbordado , revive el antiguo ambiente motorista de una manera ordenada

  • Durante la jornada, los servicios mínimos de limpieza han causado atascos y largas retenciones 

La calle Micaela Aramburu vivió el tradicional ambiente de este día.

La calle Micaela Aramburu vivió el tradicional ambiente de este día. / Andrés Mora

Parecían los años 90, pero con todo mucho más ordenado. Así era el ambiente que se ha vivido esta tarde en el centro de El Puerto durante la motorada 2019. En términos generales ha sido una jornada como las de antes, con cientos de vehículos y motos acaparando las aceras y el protagonismo por la avenida de la Ribera del Marisco, pero eso sí: con una atmósfera mucho más tranquila y organizada tanto en las calles peatonales del centro, como en las terrazas de bares y locales.

Poco más tarde de las 18:15 horas de la tarde todas las entradas a la ciudad estaban colapsadas por cientos de motos que intentaban acceder al casco histórico por la glorieta de Pozos Dulces. Concretamente este punto, junto con la estación, parecía un hormiguero a esa hora de la tarde, donde se unían tanto los visitantes que llegaban en tren, como los motoristas que aparcaban sus motos en la explanada del Monasterio de La Victoria (quizás la opción más inteligente y acertada). Desde allí, una larga fila de cascos, monos y botas de motoristas procesionaban por La Ribera del Río entre terrazas llenas de amantes de las cilindradas que se sentaban de cara a la calzada, dispuestos a disfrutar de los vehículos que pasaban ante ellos. Una vez a la altura de la calle Luja (donde se situaba el antiguo bar La Resaca), el espectáculo continuaba por la Ribera del Marisco y Micaela Aramburu. 

Las motos inundaron las aceras de todo el centro. Las motos inundaron las aceras de todo el centro.

Las motos inundaron las aceras de todo el centro. / Andrés Mora

Contrario a lo que se puede pensar en un primer momento, mientras se andaba por ese rosario de motoristas, el resto del centro no estaba masificado. En general se vivían un buen ambiente, donde se podía pasear y andar sin muchas dificultades. "Este año hay más motos que el anterior, pero parece que son menos porque han ido llegando a lo largo de toda la semana", explica Jose, la trabajadora de un bar de la calle Luna. "Nosotros llevamos abierto desde el martes y no hemos parado de tener gente". Y si hay que poner alguna falta a todo esto, es inevitable reseñar el estado lamentable que presentaban algunas esquinas y papeleras que rebosaban basura por la huelga de limpieza. Incluso algunos bidones aparecían tumbados, dando una mala imagen. En este sentido, los servicios mínimos se encontraban actuando en el momento en el que los moteros llegaban a la ciudad, ocasionando en distintos puntos y localizaciones largas colas y retenciones. 

En cuanto a los términos económicos, -que al fin y al cabo es el argumento que siempre esgrimen los portuenses que se muestran a favor de este evento- se puede decir que está siendo un fin de semana donde los negocios están haciendo caja, pero con una salvedad: para algunos las cifras son inferiores a las del año pasado. Parece ser que la incompatibilidad entre bebida y conducción ya ha sido más que aceptada por los moteros, quienes piden menos combinados y alcohol (el producto que deja más margen de beneficio y que incrementa el ticket medio en bares y restaurantes). "Hay mucha gente, y hoy sábado más que ayer", asegura Juan, otro trabajador de un pub del centro. "Pero los números no salen. Parece que ahora piden menos alcohol". 

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