El Puerto

El 90% de los alimentos decomisados a vendedores sin licencia se destruye

  • Los informes sanitarios desaconsejan el consumo de la práctica totalidad del género incautado, casi siempre de origen desconocido, que se almacena en una cámara del mercado hasta su eliminación

El Ayuntamiento decomisa cada semana, a través de la Policía Local, kilos y kilos de alimentos que son intervenidos por no contar sus propietarios con la correspondiente licencia municipal. Hasta hace algún tiempo estas mercancías se solían donar, si estaban en buen estado, a alguna ONG o colectivos con fines sociales, e incluso al asilo de ancianos de Las Banderas, aunque de un tiempo a esta parte la normativa se ha endurecido y según indican desde el propio Ayuntamiento, el 90% de los alimentos incautados se destruyen.

Los martes son los días en los que más intervenciones de mercancía se realizan, debido al mercadillo de 'los gitanos', aunque con la crisis son muchas las personas que deciden ganarse unos euros vendiendo los productos de su huerta o de sus campos en plena calle, sin la licencia necesaria para ello. En estos casos, la mayoría de las veces los improvisados vendedores no pueden documentar la procedencia de los alimentos, por lo que una vez incautada la mercancía, la misma se traslada a una cámara frigorífica del mercado municipal o a las instalaciones de la Policía Local y allí se deja hasta que es analizada por los veterinarios, cuyo informe sanitario determina si es apta o no para el consumo.

Algunas entidades de carácter social han pedido al Ayuntamiento que les deje utilizar la mercancía que se destruye, aparentemente en buen estado en la mayoría de las ocasiones, pero como explica el concejal de Comercio, Raúl Capdevila, "no es tan sencillo. La mayoría de los productos intervenidos son considerados por los veterinarios como no aptos para el consumo, basándose en criterios sanitarios como el desconocimiento de su procedencia, desconocerse las manipulaciones que han sufrido los alimentos o desconocerse su trazabilidad". El edil comprende las peticiones de los colectivos y de algunos comerciantes de la plaza, que consideran un crimen destruir la comida cuando tanta gente está pasando hambre, pero se pregunta también "quién es capaz de donar a un colectivo alimentos que el veterinario ha dicho que no se sabe dónde han sido almacenados, cómo han sido transportados, cuándo fueron recolectados ni en qué finca", explica. También hace referencia a que en algunas ocasiones "se han visto casos de productos almacenados en vaquerías, transportados en vehículos sin garantías sanitarias o incluso que han sido echados para atrás en lonjas de frutas y verduras por no estar garantizada la utilización de productos fitosanitarios adecuados".

Uno de los últimos decomisos realizados ha sido el de 150 sacos de patatas que se han destruido, lo mismo que un gran cargamento de melones hace tan solo unos días.

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