El Puerto

Vecinos de calle La Rosa critican el ambiente creado por la prostitución

  • Los afectados están "desesperados" por el ruido, las voces y el tráfico que les impide descansar

Vecinos de la calle La Rosa y Espíritu Santo han criticado el enrarecido ambiente que se vive en la zona debido a la prostitución, especialmente durante las horas nocturnas. Los afectados confiesan sentirse "desesperados" debido a las situaciones que tienen que sufrir cada noche, cuando el lugar se transforma en un goteo continuo de clientes de distinta condición para negociar con las mujeres que ofrecen servicios sexuales.

Ya el año pasado, coincidiendo también con los meses de verano, cuando se vive con las ventanas abiertas, los vecinos afectados instalaron carteles en la calle La Rosa y Espíritu Santo, en los que podía leerse: "Por favor, dejen dormir a los vecinos".

A pesar de que durante todo el verano 2013, las quejas vecinales fueron continuas y la Policía Local incrementó las actas de identificación y control en la zona, el ejercicio de la prostitución ha vuelto este año al mismo lugar, unas calles situadas a poca distancia del centro urbano, muy cerca del colegio La Salle.

También los vecinos de la calle Parra han criticado la imposibilidad de descansar. "Ha vuelto la prostitución y no paran de llegar coches. Profieren gritos y chillidos a las dos o las tres de la madrugada, a cualquier hora", se quejan.

La vecindad lamenta la escasa repercusión de las actuaciones policiales, ya que aunque procedan a identificar a las personas que ejercer la prostitución, estas regresan al lugar en cuanto se retiran los agentes. La situación se complica además porque se están registrando enfrentamientos territoriales entre las prostitutas. A lo largo de la madrugada, se escuchan peleas, voces, motores de vehículos que permanecen arrancados mientras negocian los servicios sexuales, clientes que dan vueltas hasta encontrar a la prostituta que buscan. Lo que los vecinos definen como "un goteo continuo de gente, una cadena".

Pero siendo difícil para los adultos soportar este sórdido y enrarecido ambiente, a los niños les está causando un impacto mucho mayor. "Mi nieto se levanta por las noches diciendo no puede dormir, con miedo, y queremos que por lo menos los niños puedan coger el sueño; no hay derecho a esto", afirma desesperado uno de los afectados. Por ello, se han visto obligados a instalar un cartel en el que se pide: "Por favor dejen dormir 'por lo menos' a los niños".

Los vecinos han presentado escritos en el Ayuntamiento para pedir una solución y que se haga cumplir la Ordenanza de Convivencia, que prohibe ofrecer servicios sexuales retribuidos a menos de 200 metros de centros docentes y junto a lugares residenciales.

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