En memoria del poeta

De Rafael Alberti en su retorno

  • El autor reivindica la relación personal entre el poeta portuense y su sobrino, el periodista Agustín Merello

  • También destaca la huella del autor en las publicaciones del grupo Medusa

Rafael Alberti, junto a su sobrino Agustín Merello y el autor de este texto, José Ignacio Buhígas. Rafael Alberti, junto a su sobrino Agustín Merello y el autor de este texto, José Ignacio Buhígas.

Rafael Alberti, junto a su sobrino Agustín Merello y el autor de este texto, José Ignacio Buhígas. / Archivo Diario de Cádiz

Comenzaban las conferencias en torno a la memoria y la historia con motivo del homenaje a Rafael Alberti de la exposición Exiliarte: París, 1966. Los escritores Felipe Benítez y Ana Mª Rodríguez-Tenorio, quien lo hacía en nombre de Jesús Fernández Palacios que por enfermedad no pudo asistir, habían relatado sus testimonios sobre el retorno de Rafael Alberti y su relación con el poeta portuense durante los años de su reencuentro con su ciudad natal.

Se dio la palabra a los asistentes y entonces surgieron dos momentos tensos especialmente para los que también fueron testigos de la vida en El Puerto durante aquellos años de comienzos de la transición. Miembros del Partido Comunista pusieron en cuestión la sintonía con Alberti de su sobrino el periodista Agustín Merello.

Quiero unirme a las intervenciones de la periodista Ana Rodríguez-Tenorio y del poeta José Ramón Ripoll, que subrayaron el compromiso cívico y la mirada progresista y modernizadora de Agustín, puestos de manifiesto en anteriores ocasiones por el director en aquellos momentos del Diario, Augusto Delkader, a quien impresionaba la ponderación de sus juicios y, sobre todo, su capacidad de escuchar y comprender.

Es desde estos valores desde donde creemos que solo cabe acercarse a las palabras llenas de dolor de Agustín en su artículo En el regreso de Alberti, publicado el mismo día en que el poeta volvía a El Puerto… “Lo siento en lo más profundo”, decía, y recalcaba: “Entiendo las razones que me explican de la candidatura de Alberti. Las entiendo no sin un extraordinario esfuerzo realizado”, ante una coyuntura que fue sintetizada por Emilio López: “le hubiera gustado escribir que regresaba la añorada figura del poeta portuense, el poeta de todos, el poeta del pueblo entero, más que el candidato de un partido, pero pese a ello corresponde a la mano tendida que ofrece a quien quiera estrecharla, convencido de que, pese a todo, sólo retorna un poeta universal”.

Agustín Merello acompañó a Alberti en su viaje de Madrid hasta El Puerto

Aparecía aquel artículo en su sección El ruido y la nueces el domingo 22 de mayo de 1977, al mismo tiempo que lo acompañaba en un viaje que no podía tener más carga emocional desde Madrid a El Puerto, donde, después de cincuenta años, el poeta había de reencontrarse con todas sus nostalgias y que quedó plasmado en el reportaje Con Alberti, en el camino de su retorno, en cuyos primeros párrafos contagia su conmoción por la intensidad del momento histórico, transcendiendo lo meramente político.

Los hechos evidenciaron la estrategia electoral que planeó sobre el momento del regreso de Rafael Alberti a El Puerto, porque el poeta no llegó a ejercer ni dos meses como diputado en el Congreso. El 8 de septiembre de 1977 presentaba su dimisión, que fue publicaba por Diario de Cádiz al día siguiente. Quizás sea por ello oportuno recordar el poema que Alberti escribió con este motivo y que publicó el Diario en primicia a sus lectores por expreso deseo del poeta, quien por teléfono lo dejó grabado en un magnetofón de la redacción en la madrugada del lunes 12… Se titula Al irme, Cádiz, sin irme donde, entre otras estrofas, dice: “Mas para cantar, al viento / le falta el puro aire libre / que le falta al Parlamento. Porque yo volar quisiera / a tu lado, sin sentirme / dentro de una pajarera…

No cabe sembrar otra palabra que afecto para la relación entre Rafael Alberti y su sobrino, afecto que quedó patente en infinidad de ocasiones entre las que quizás fuese una de las más impactantes la imagen del poeta universal en el funeral por Agustín, cruzando lenta y diría que solemnemente, con su melena blanca, el pasillo central de la Iglesia de San Felipe Neri, abarrotada de gente, hecho el silencio apenas iniciado el acto religioso, para situarse en el primer banco y llorar con todos su temprana pérdida.

También hubo tensión y asombro al término de la conferencia en la Fundación Alberti, cuando otro de los asistentes dijo que en la agrupación cultural Medusa no se hablaba de Alberti… Ante ello, creo que no pueden dejarse de lado evidencias como las tesis doctorales de dos de sus miembros. El Puerto de Santa María en la literatura española, de Manuel Martínez Alfonso, que fue publicada en 1962 con el logotipo de la asociación en la portada y uno de cuyos capítulos se titula Rafael Alberti, o la nostalgia de una bahía. Y, sobre todo, José Luis Tejada, que en los primeros años setenta realiza su tesis doctoral, publicada en 1976 por la editorial Gredos bajo el título Rafael Alberti, entre la tradición y la vanguardia, unos términos que precisamente serían reproducidos como tema del congreso sobre la Generación del 27, organizado por Diputación Provincial en 1990.

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