El Puerto

Medio Ambiente afirma que los paros "son ilegales" y no cederá "un ápice"

  • La concejala Blanca Merino sostiene que las mejoras laborales de la plantilla de los autobuses urbanos se han incluido en el pliego · Les acusa de perjudicar la imagen del servicio y teme que habrá huelga en Feria

Firmeza y determinación frente a la huelga. Esa parece ser la consigna de la concejalía de Medio Ambiente frente a los paros aprobados por la plantilla de la empresa de autobuses urbanos. Su máxima responsable, la concejala Blanca Merino, compareció ayer ante los medios de comunicación para ofrecer su versión del conflicto laboral, destacando el "carácter ilegal de la huelga". La concejala mostró un acuerdo firmado en el Sercla en el año 2009, entre los empleados y el Ayuntamiento en el que a cambio de recibir 120 euros de incremento salarial al mes, los trabajadores se comprometen "a no plantear ninguna reivindicación hasta el 31 de diciembre de 2011". Este documento fue su principal argumento para criticar la "ilegalidad de la huelga", y ha sido presentado ante la Delegación Provincial de Empleo en un recurso en el que se pide a la Junta de Andalucía que tome cartas en el asunto.

La concejala rechazó además los argumentos del comité de empresa para convocar la huelga, para lo cual procedió a la lectura del nuevo pliego de condiciones del servicio, en el cual "está claro que nuestra primera prioridad han sido los trabajadores". En este sentido, destacó que el nuevo pliego obliga a la empresa que obtenga la concesión del servicio de autobuses a recoger todas las mejoras conseguidas por los trabajadores en los acuerdos firmados con GDF en estos años, "respetando los derechos económicos y laborales que vinieran disfrutando hasta la fecha".

La concejala quiso destacar que el pliego recoge la subrogación de toda la plantilla "por decisión del alcalde y del equipo de Gobierno", a pesar de que un informe de Intervención afirmaba que dicha subrogación no era obligatoria. Para la concejala, el objetivo de los convocantes de los paros con unas elecciones municipales a la vista y la Feria de por medio, es presionar para ver cumplidas las nuevas exigencias planteadas en la convocatoria de huelga, unas peticiones que según los informes jurídicos "no se pueden incluir en el pliego", por lo que la plantilla tendría que negociarlas en un convenio específico con la empresa que obtenga la adjudicación. Blanca Merino acusó al presidente del comité de empresa, Matías Gautier, candidato en la lista electoral de IU, de "manipulación política sobre los trabajadores". La concejala calificó de "abuso" las nuevas peticiones de los trabajadores, que se resumen según expuso en "trabajar 16 horas menos al mes, más dinero, pluses de fines de semana y contratar más personal, que tendrían que ser familiares suyos", ya que la plantilla pide también que el 50% de la bolsa de trabajo esté formada por parientes en primer grado. Merino negó además que no se les haya dado participación en el nuevo pliego, "ya que se han recogido 12 mejoras de paradas y modificaciones en varias líneas".

La concejala advirtió que la huelga "pone en peligro la nueva contratación, por la conflictividad", manifestando que ofrece una dudosa imagen de la plantilla y dificultará que una empresa fuerte se haga cargo de la concesión: "Yo aspiraba a tener empresas fuertes que nos sacaran de la situación actual, pero la imagen que pueden dar no va a favorecer a nadie", dijo. Merino concluyó calificando los paros de "abusivos, insolidarios e ilegales, obedecen a una presión política", sentenció. En base a esta convicción, manifestó que "no vamos a ceder ni un ápice", dando por hecho además que "tendremos huelga en abril y en Feria".

Por último criticó a los empleados de los autobuses urbanos porque "les hemos acostumbrado a conseguir lo que quieren como premio por castigar a los ciudadanos sin autobús", e instó a la Delegación de Empleo a pronunciarse sobre la legalidad o no de los paros.

En cuanto al desarrollo en sí de la convocatoria de huelga, ayer se efectuó la primera jornada de paros parciales y una concentración en la puerta de las cocheras, en el polígono de Las Salinas, en la que participó la práctica totalidad de la plantilla de los autobuses urbanos.

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