Humildad y Paciencia

Jueves Santo: 400 años de mirada humilde a la cruz

  • Juan Manuel Bollullo Díaz dio por la mañana el pregón a 'La Levantá'

En la capilla de la Aurora están de aniversario. La hermandad lleva nueve meses celebrando el cuarto centenario de su fundación, una efemérides que, como es lógico, se está festejando tal y como lo merece.

La de ayer, por tanto, fue una salida más que especial para la cofradía de Humildad y Paciencia. Pero tendrá su continuación, y su broche de oro, dentro de dos meses, concretamente el 27 de junio cuando el Cristo de Humildad y Paciencia y Nuestra Señora del Desconsuelo salgan en procesión extraordinaria.

Pero eso será en unos 60 días. Ayer la hermandad se centraba en su día grande. La jornada, como viene haciéndose desde hace 13 años, comenzaba a las once y media de la mañana. En la capilla de la Aurora se celebraba el pregón a 'La Levantá', el acto que sirve de preparación para la salida procesional de la tarde de ayer.

El encargado de hacerla fue Juan Manuel Bollullo Díaz, hermano del Dolor y del Nazareno. Lo presentó José Manuel Cristo quien destacó de Bollullo su cariño por la cofradía de la calle Aurora.

El exaltador dedicó sus primeras palabras, improvisadas, a Prudencio Ruiz Molinero, hermano de Humildad que se encuentra muy enfermo. Las lágrimas se le saltaron en ese momento. También se emocionó cuando recordó a su abuelo, Manuel, uno de aquellos costaleros 'profesionales' que buscaban llevar algo de dinero a su casa por Semana Santa. E insistió en que la fe que debe guiar el trabajo del costalero.

El acto concluyó con las primeras levantás del paso de misterio y de palio. La del Cristo de Humildad y Paciencia la hizo un representante de la agrupación musical de la Santa Cena de Cádiz (que regaló a la hermandad las partituras de la composición 'Cristo de la Humildad y Paciencia' que ha realizado para la hermandad y que estrenó en un concierto el pasado día 10). La del Desconsuelo la dio una integrante de la banda Maestro Dueñas.

Y a las siete y media de la tarde se iniciaba la salida procesional de la hermandad. La salida fue, como siempre, dificultosa pero bien resuelta por las cuadrillas. Y el cortejo, como es habitual, inmediatamente se internó en la Iglesia Mayor Prioral para hacer la correspondiente estación de penitencia. Minutos después, salía a la plaza de España para protagonizar un nuevo Jueves Santo. En junio, volveremos a verla por las calles.

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