Vivienda

José Antonio, la espera interminable

  • La barriada sigue a la espera de la demolición del resto de los bloques, mientras se van ocupando de nuevo las viviendas ya desalojadas

  • Todavía quedan en pie 26 viviendas

De las ventanas de muchas de las viviendas que ya habían sido desalojadas cuelgan prendas textiles. De las ventanas de muchas de las viviendas que ya habían sido desalojadas cuelgan prendas textiles.

De las ventanas de muchas de las viviendas que ya habían sido desalojadas cuelgan prendas textiles. / Andrés Mora

Cuando el pasado mes de diciembre de 2018 se procedió al derribo del primer bloque de la barriada de José Antonio, la noticia fue recibida como un importante paso para la regeneración de la zona. Ahora, casi un año después, aquel primer derribo se percibe como algo ya lejano, sobre todo teniendo en cuenta la lentitud con la que avanzan los trámites administrativos necesarios para poder proceder a la demolición completa de la barriada.

Fue a finales del pasado mes de julio cuando el Ayuntamiento puso en marcha el expediente de expropiación forzosa para las viviendas que aún siguen en pie en la barriada, un expediente que se aprobó en junta de gobierno local en el mes de mayo pero que salió a información pública dos meses después, abriéndose entonces un plazo de un mes para la presentación de alegaciones.

El expediente de expropiación afecta a un total de 26 inmuebles de las calles Doctor Fleming, Doctor Pasteur, Cervantes y Plaza de la Esperanza y la beneficiaria de la expropiación será la Agencia Andaluza de Vivienda y rehabilitación de Andalucía (AVRA).

Varios de los pisos han sido escenario de incendios. Varios de los pisos han sido escenario de incendios.

Varios de los pisos han sido escenario de incendios. / Andrés Mora

De momento la imagen al pasar por delante de la plaza de la Esperanza sigue siendo de desazón, al observarse cómo muchas de las viviendas que ya habían sido vaciadas y tapiadas, para evitar nuevas ocupaciones, se encuentran otra vez con enseres colgados de las ventanas y signos de vida en su interior.

De hecho en los últimos meses han sido varios los incendios que se han registrado en estas viviendas, ya que la mayoría son frecuentadas por personas que las utilizan como chutadero, llegando a encender hogueras en su interior.

Una vez que el Ayuntamiento concluya el expediente de expropiación y los inmuebles pasen a manos de AVRA, será el momento de poder efectuar el derribo de los bloques que aún quedan en pie. Algunos de los vecinos que aún residen en los bloques, al ser consultados por este periódico, confían en que los trámites que restan no se alarguen más de seis meses, y de hecho la mayoría de estas familias ya están buscando otra vivienda para poder dejar vacíos los pisos a corto plazo.

Todavía son tres los bloques que quedan pendientes de demolición y el proceso de expropiación está siendo complicado, ya que en algunos casos es difícil determinar la titularidad de los propietarios.

Aunque la Policía Nacional visita la zona con frecuencia, y el tráfico de drogas no es un problema social como hace años en el enclave, lo cierto es que la imagen que ofrece la barriada es lamentable.

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