El Puerto

Godot, Beckett y Comediants

Ficha artística: Excéntrica Producciones. Obra: Esperando a Godot Autor: Samuel Beckett. Dirección: Joan Font (Comediants). Reparto: Gregor Acuña, Javier Centeno, Guillermo Jiménez, Manuel Rodríguez, Jasio Velasco. Música Original: Oriol Boixader. Escenografía y vestuario: Curt Allen Wilmer. Iluminación: Joan Font. Fotografía: Luis Castilla. Ayte. Dirección: Marta Muñoz. Día: sábado 9 de noviembre. Duración: 1 hora y 30 minutos (sin entreacto). Lugar: Teatro Municipal Pedro Muñoz Seca en El Puerto. Aforo: Casi lleno.

Cuando uno se enfrenta cara a cara a la obra que, entre otras, llevó en el año 1969 al dublinés Samuel Beckett hacia el Nobel de Literatura, tiene la sensación de estar ante un incunable que tan sólo te dejarán ver entre vitrinas de metacrilato y por espacios de tiempo muy reducidos para que la luz natural no lo dañe.

La expectación que se crea ante una obra tan conocida y reconocida es, cuantitativamente más elevada en función de las posibles garantías que te sugieran tanto el reparto de actores como la dirección y adaptación de la misma. Las razones son obvias. Cada maestrillo tiene su librillo y, en esto del teatro dos más dos casi nunca suman cuatro.

Tiempos difíciles los de cualquier posguerra. Tiempos difíciles para la lírica. Y entre ellos nació este bucle de vida sin sentido en el que el último momento tarda en llegar pero en el que a la vez la espera merece la pena.

Joan Font nos lo cuenta apoyándose en la fuerza que tienen los payasos para transmitir sensaciones. A modo de daguerrotipos sobre una superficie de plata pulida como un espejo y de fondo un circo semi derruido, Gogo y Didi, dos desmemoriados menesterosos esperan a un tal Godot con el anhelo que les revele la escapatoria de su miserable supervivencia y facilite una respuesta al sentido de sus vidas. En la espera su válvula de escape consiste en refutar el ostracismo con parlamentos inocuos y entretenimientos infantiles.

Cuando aparecen Lucky y Pozzo, tiranizado y dominador respectivamente, el ambiente se enrarece aún más y la espera perpetua se consuela sin solución de continuidad. La partida de estos entretenedores casuales y la efímera visita de un mozo, mensajero de Godot, convierte la propuesta de Beckett en un tiovivo sin paradas intermedias que abocan a los personajes hacia la nada más recalcitrante y desoladora.

La visión Comediants de la obra con una estética visual muy atractiva y alejada de la panoplia hiperrealista de ciertos montajes al uso, acompañada de la música en directo y de la muy buena verbalización de los actores consigue que el espectador no pierda ripio de lo que acontece encima del escenario.

He pasado mi vida en el fango y pretendes que distinga sus matices, le dice un mendigo al otro. Todos nacemos locos, sólo algunos se quedan así para siempre, replica el otro. Y la interpelación que nos queda al final de todo bien podría ser ¿qué hacemos aquí señor Beckett?

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