El Puerto

Escuelas más allá de las aulas

  • Las ludotecas municipales, un proyecto que está a punto de cumplir 25 años de vida Unos 200 niños y niñas participan en este servicio en la actualidad

Corría el año 1989 cuando se comenzó a oír hablar en El Puerto de algo llamado ludotecas, lugares ubicados en los barrios a los que los chiquillos acudían en horario extraescolar a pasar parte de su tiempo libre. Poco después el Ayuntamiento toma nota de la iniciativa de los colectivos juveniles y decide implicarse en el proyecto, de manera que en el año 1991 comienza a destinar medios y personal a la puesta en marcha de estas actividades, ubicando la primera sede en Barrio Obrero.

Desde entonces hasta ahora han pasado casi 25 años en los que las ludotecas han pasado de estar enfocadas como un servicio dirigido sobre todo al ocio, a convertirse en un proyecto más educacional y sobre todo en los últimos años, mucho más enfocado a trabajar con los menores en riesgo de exclusión.

La edil responsable de Bienestar Social, Mariola Tocino, defiende la importancia de este programa, que se incluye junto con el dirigido a los mayores en el programa de Acción Comunitaria en Barrios.

Mariola Tocino explica que tras la privatización del servicio en 1993 y el crecimiento de las sedes y el número de participantes hasta llegar a contar con 17 ludotecas y más de 600 niños y niñas, fue en el año 97 cuando tras una serie de reflexiones por parte de los monitores y los entonces responsables de Bienestar Social se decide volcar más el trabajo hacia menores con necesidades especiales.

Como explica la edil, "en estos años han sido muchos los cambios, reflexiones y creación de proyectos que hacen de las ludotecas actuales un servicio que trabaja con un índice muy alto de niños en riesgo de exclusión social, donde la reeducación y la creación de patrones de comportamiento hacen de las ludotecas un servicio útil y muy necesario".

Hoy son unos 200 niños y niñas los que se atienden desde este servicio, en el que el carácter educativo predomina claramente sobre el aspecto lúdico.

Aún así, son muchas las actividades de ocio que se organizan y llevan a cabo con estos menores, ya que se considera también un aspecto importante para el desarrollo integral de los niños, tanto a nivel psicológico y cognitivo como emocional.

En concreto con los menores en riesgo de exclusión social se trabajan desde las ludotecas aspectos como la socialización en su entorno, dotarles de habilidades sociales y un repertorio de conductas que les permita adaptarse a la sociedad, o la dotación de recursos personales para desenvolverse en diferentes situaciones. Se trabaja también mucho con la autoestima de los menores, de manera que aprendan a asumir retos y no se vengan abajo ante el fracaso o las dificultades. Se trata de fomentar también su autonomía personal, los hábitos de vida saludables y la educación en valores, modificando algunas actitudes previamente adquiridas. Finalmente, se incide también en la integración y adaptación del menor a los diferentes entornos y contextos sociales en los que se encuentre inmerso.

Con el programa de ludotecas se intenta, además, que este trabajo con los menores se refleje en la vida de los barrios.

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