El Puerto

Aumentan las quejas ante los actos vandálicos en la zona de El Ancla

  • Carreras de motos y hurtos en coches son algunos de los problemas que los vecinos viven a diario

Imagen del lugar donde los jóvenes se juegan la vida al realizar carreras de motos y caballitos. Imagen del lugar donde los jóvenes se juegan la vida al realizar carreras de motos y caballitos.

Imagen del lugar donde los jóvenes se juegan la vida al realizar carreras de motos y caballitos. / fernández hortelano

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El descanso y la tranquilidad se convierten en una misión imposible durante el verano para algunos de los residentes de la urbanización de El Ancla. Así lo aseguran algunos vecinos de la urbanización quienes, desde hace algunos días, vienen denunciando los actos vandálicos que por las noches tienen lugar en la zona por parte de un grupo de jóvenes. Según explican, este grupo suele reunirse cada noche en dicha zona, concretamente en la avenida Rosa de los Vientos (la vía que va desde la glorieta del centro comercial de El Ancla hasta el mirador de la playa), donde permanecen hasta altas horas de la madrugada, merodeando incluso por las calles colindantes. Según explican los vecinos al problema que ya supone la masificación de personas y el consiguiente ruido (el grupo ha llegado a estar formado incluso por 30 personas y sus correspondientes vehículos), hay que añadirle otros inconvenientes, como la organización de carreras de motos (donde realizan el caballito), el alto volumen de la música o distintos actos vandálicos, como el hurto de objetos en los coches. En este último punto, según asegura uno de los vigilantes de la empresa de seguridad privada contratado en la zona, es muy común que algunas de estas personas vayan probando uno por uno los coches de la calle. En el caso en que algún vecino se haya despistado y haya dejado el vehículo abierto, estas personas proceden a quitar las cosas de su interior. "No es un tema puntual", explica Juan Benítez, uno de los vecinos. "Esto ya lo han cogido por costumbre. Vienen aquí a beber, la música la ponen a todo trapo, se meten en dirección prohibida. La situación está excediendo de un simple grupo de chavales que en verano hacen el cafre. Es un tremendo peligro para ellos y para el resto de personas que en verano viven y pasen por aquí", explica este residentes que ya, en varias ocasiones, ha remitido distintos escritos a las instituciones con la intención de acabar con esta situación.

En este sentido es comprensible la desesperación de estos vecinos, ya que los vigilantes de la empresa privada han sido insultados, increpados y han recibido escupitajos por parte de este grupo de personas que, habitualmente, suelen superarles en número. "Yo el otro día me bajé e intenté hablar con ellos, pero ya lo dejé por imposible porque me vi yo solo contra 15 chavales", explica uno de los vigilantes. Por su parte, tanto la Policía Nacional como la Local acuden a la zona, pero según los vecinos, no terminan de realizar acciones tajantes y contundentes.

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