2015 Elecciones Generales

El 'mesías' deviene en ángel caído

  • El defenestrado 'president' en funciones no se resigna a su 'muerte política'

Artur Mas fracasó en su intento de seguir al frente del proceso secesionista que él mismo impulsó. El mesías independentista no logró el apoyo necesario para ponerse de nuevo al frente del Govern en un momento clave.

El resultado de las elecciones del 27 de septiembre le dejó en manos de la CUP, un partido independentista pero también anticapitalista, que más allá del deseo de secesión no comparte nada con la formación liberal de Mas.

El partido de extrema izquierda dice no a su investidura y fuerza unas nuevas elecciones, dejando el futuro de Mas negro y el proceso secesionista paralizado.

Tras tres meses de negociaciones, el president en funciones no podrá revalidar su cargo a pesar de que su coalición -Junts pel Sí- fue la fuerza más votada, sin mayoría absoluta, en los comicios que él mismo convirtió en un plebiscito separatista.

Al frente de su partido, Convergència, Mas aplicó recortes frente a la crisis económica que le valieron de hecho el sobrenombre de Artur Manostijeras. Fue la principal causa de rechazo de la CUP junto a los escándalos de corrupción en su partido.

Medios de Madrid han bautizado peyorativamente a Mas como el "mesías independentista". Lo cierto es que ha llevado a Cataluña al punto más cercano de la independencia de lo que ha estado en cuatro décadas de democracia. Y su gran aspiración era encabezar el Gobierno que intente proclamar la secesión contra las leyes españolas en un plazo máximo de año y medio.

El hombre que ha planteado la mayor amenaza a la unidad de España en sus casi 40 años de democracia no fue sin embargo siempre un independentista. Secesionismo, de hecho, era para Mas hasta hace unos años algo "anticuado, oxidado, frustrante e irresponsable". Él sitúa el punto de inflexión en junio de 2010, cuando el Tribunal Constitucional echó abajo artículos clave del nuevo Estatut que reconocían a Cataluña como nación.

El azote de la crisis económica alimentó el independentismo, y Mas acabó agarrando las riendas de un proceso hacia la secesión en 2012, después de que el Gobierno central rechazara su petición de un pacto fiscal.

"Mas ha resucitado muchas veces", recordó ayer él mismo en un artículo en el diario El País. Habrá que ver si la de hoy es la puntilla final de la carrera política del delfín de Jordi Pujol, del mesías de la indepedencia expulsado del cielo del poder y demonizado, un ángel caído.

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