2015 Elecciones Generales

Rajoy saca cabeza en los días líquidos

  • El electorado muestra una gran volatilidad, hace un año la amenaza del PSOE era Podemos, hoy es la indefinición del proyecto y del líder El factor Susana Díaz desaparece y Ciudadanos no sufre ningún desgaste

EN esta campaña, mucho voto no se va a decidir hasta el último día". Casi en la cabina, tras las cortinas. Esta aseveración no es propia; pertenece a un ex dirigente del PP andaluz, pero también puede estar en boca de un líder socialista. Cualquiera que sepa algo de elecciones, reconoce que éstas son de las más abiertas vividas jamás. Hay tres personas con opciones reales de ser presidentes. Desde hace algo más de un año, la política española está sometida a amplios vaivenes de la opinión pública debido a la irrupción de dos nuevos partidos, Podemos y Ciudadanos. Hace sólo un año, en diciembre pasado, cuando el Barómetro Joly preguntó a los andaluces por su preferencia de voto de cara a unas elecciones generales, Podemos fue el partido que más apoyo consiguió en las respuestas directas. Hoy, sólo queda un eco de ese impresionante bautizo, mientras que otra formación que, en diciembre estaba enclaustrada en Cataluña, Ciudadanos, la ha adelantado. Mariano Rajoy, que durante toda la legislatura pareció amortizado, no sólo ha revivido, sino que se sitúa, por vez primera, a la cabeza de la preferencia de los andaluces. Son días líquidos, cambiantes, pero el Barómetro Joly indica que el PP ha mejorado sustancialmente su posición en Andalucía; pasada las municipales y las autonómicas, que ganó el PSOE bajo el liderazgo de Susana Díaz, los populares estarían en condiciones de apuntarse otras generales, como las de 2011, y apuntalar a Mariano Rajoy en Moncloa.

Apenas nueve décimas separan a los populares de los socialistas, es una distancia menor al margen de error del sondeo, pero el propio empate técnico de este Barómetro Joly deja ver que el presidente del Gobierno puede ganar sus segundas elecciones. No obstante, el amplio porcentaje de indecisos que aún hay entre los votantes socialistas, del 36%, indica que los días que restan de campaña serán decisivos y, en especial, el cara a cara de mañana lunes entre Mariano Rajoy y Pedro Sánchez.

A comienzos de año, la presidenta Susana Díaz convocó elecciones autonómicas para anticiparse a Podemos. Ganó con una distancia de 8,3 puntos sobre el PP, consiguió su objetivo aunque se vio obligada a buscarse un socio fiable. Al tiempo, ya en mayo, los socialistas volvieron a ganar unas municipales, esta vez por cuatro puntos de diferencia sobre los alcaldes populares, a muchos de los cuales se les acabó el estado de gracia por el desgaste del PP en el Gobierno de la nación. Sin embargo, lo que ahora muestra el sondeo es que los azules vuelven a situarse en posición de victoria. En las generales ya no hay efecto Susana Díaz, ésta se ha colocado en un segundo plano y su candidato, Pedro Sánchez, no ha sido especialmente cuidado por el PSOE. El candidato preparó una campaña contra Rajoy, contra "Luis, sé fuerte" y contra el presidente que rehúye los debates, pero Iglesias y Rivera se han convertido en sus verdaderos enemigos, chupan del voto socialista por la derecha y por la izquierda. Sánchez obtiene una buena valoración de los andaluces (un 5,35), pero Albert Rivera le supera (un 5,98, muy alto) y hay más sondeados que prefieren a Rajoy de presidente (un 23,3%). Rajoy no es tan popular como los anteriores, pero ha mejorado su nota desde diciembre pasado. Y Sánchez no es Susana Díaz, cuyo liderazgo personal salvó las elecciones autonómicas.

Ese fenómeno de mejora en Rajoy es, posiblemente, lo que ha marcado la campaña. Semanas antes de que comenzase, el presidente del Gobierno hizo una buena gestión de los atentados de París y del desafío independentista catalán. Se reunió con los líderes de todos los partidos, dio calma y actuó. No es que se haya convertido en un gran hombre de Estado, pero en tiempos de incertidumbre el cambio no es el beneficiado. Y en medio, el líder del PP se ha encontrado a Pablo Iglesias como un aliado. Estáis muy bien, le comunicó Rajoy a Iglesias para que todo el mundo se enterase.

La buena posición del PP en Andalucía deja abierta, además, una rivalidad no resuelta entre el PSOE y Ciudadanos a nivel nacional por la segunda posición. Albert Rivera ganará a Sánchez en Cataluña y en Madrid, por lo que la diferencia se puede jugar en las provincias mesetarias, allí donde los escaños sólo se lo repartían dos. Si los naranjas entran en Soria, Segovia, Ávila... el liderazgo de la oposición del PSOE estará en peligro. Esto acarrearía un terremoto en este partido, le obligaría a buscar otro liderazgo y a afinar su proyecto.

Si el resultado es escaños del Barómetro se confirmase, lo que Rajoy obtuvo en 2011 se repartiría hoy entre su partido y Ciudadanos, 33 diputados de entonces que suman los 22 que ganaría ahora el PP más los 12 que se le atribuyen a la formación naranja. El PSOE compartiría sus 25 escaños actuales con cuatro para Podemos, sería 21, el peor resultado de este partido en Andalucía. El reparto por escaños, sin embargo, aumenta considerablemente el error del sondeo, por lo que hay que ser aún más precavidos. Sin embargo, un resultado tan pobre en el sur augura un mal balance socialistas en el conjunto del país.

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