Resultado de las elecciones municipales 2019 en Cádiz Kichi, un valor seguro

  • El resultado electoral de las municipales reafirma al líder de Adelante Cádiz como un referente en la política gaditana

  • Su personalidad, sus mensajes y sus actuaciones han conectado con buena parte del electorado

José María González 'Kichi' celebra el triunfo electoral.

Fue el 13 de junio de 2015 cuando José María González Kichi empezó a apuntar maneras. En su toma de posesión como alcalde desplegó prestancia, conocimiento del desarrollo del acto, buenas dotes en la oratoria... Ese día, el Kichi más radical y anticapitalista daba paso a un José María González más institucional que luego se iría moldeando con el paso de los meses. Así hasta llegar a mayo de 2019 y reafirmar que la ciudad ha encontrado en su alcalde un nuevo referente político. Como lo fue Teófila Martínez hasta 2015, o como lo había sido Carlos Díaz hasta 1995.

El líder de Podemos en Cádiz ha desafiado a un gobierno débil y falto de proyectos e inversiones, a un partido político que se ha desinflado en cada comicio electoral en estos últimos cuatro años, a una férrea oposición en el Ayuntamiento... Ajeno a todo y a todos, González recibió un respaldo tan abrumador el domingo que rozó la mayoría absoluta, con lo que eso supone en unos tiempos en los que la fragmentación de partidos a izquierda y derecha lo hacen sumamente complejo.

En apenas ocho años, Cádiz ha pasado de revalidar la mayoría absoluta del centro derecha del PP de Teófila Martínez a rozar la de la izquiera anticapitalista de Kichi. Y es que Podemos tiene en su líder gaditano a un valor seguro, prácticamente el único valor garantizado que a día de hoy le queda en España, visto lo visto el domingo. De hecho, Podemos obtuvo en las elecciones europeas nada menos que 12.000 votos menos que los recibidos en las municipales. Toda una demostración del poderío de González.

El mismo José María González que desde hace tiempo ha venido marcando claramente las distancias con Podemos y su dirección nacional. No tuvo el alcalde reparos en poner en evidencia la compra del chalé por parte de Pablo Iglesias, no respetando esa jerarquía a la que acostumbran los políticos; e incluso tampoco tuvo se amedrentó a la hora de enfrentarse a Juan Carlos Monedero, uno de los grandes ideólogos de Podemos. Tan evidente es la distancia entre la dirección nacional y el alcalde de Cádiz, que en una jugada maestra Kichi dio un portazo en toda regla durante la campaña a la visita de Iglesias para apoyar su candidatura.

Precisamente, otro de los factores que pueden influir en la figura del alcalde es el hecho de no haber modificado sus hábitos de vida por el hecho de ostentar la máxima representación de la ciudad. No ha variado su sueldo –que aunque ha crecido respecto al de profesor, dona cada mes ese excedente a entidades sociales–, ni su lugar de residencia –en el barrio de la Viña–, ni su butaca en el Carranza, ni tantas otras cosas que ha querido mantener y que han servido, de algún modo, para acercar la figura del alcalde de la ciudad a la sociedad.

Sí ha variado el alcalde sus formas, su estética. El incidente protocolario de la recepción al Juan Sebastián Elcano –cuando fue criticado por no vestir acorde a la ocasión– supuso, de algún modo, un punto de inflexión; y aunque al principio tiró de ironía (llegó a hacer público la compra de su primer traje), ha sabido adaptarse en este plano estético al cargo que ostenta. Acomodo que también se ha ido produciendo entre una buena parte de los colectivos y sectores de la ciudad, con los que ha ido eliminando prejuicios y atendiendo y colaborando en mayor o menor medida. Ahí están, por ejemplo, las cofradías como muestra.

Esas buenas relaciones se han evidenciado también con otras administraciones e instituciones de peso. Otra de las virtudes demostradas por José María González ha sido –como ha defendido en numerosas ocasiones estos cuatro años– anteponer el interés general de la ciudad a diferencias políticas o de otra índole. Y por San Juan de Dios han pasado Jorge Ramos (que fuera presidente de Zona Franca, del PP), Susana Díaz (presidenta de la Junta, del PSOE), Juan Marín (consejero de Justicia y vicepresidente de la Junta actual, de Ciudadanos), Moreno Bonilla (el actual presidente de la Junta, del PP), o Victoria Rodríguez (la actual delegada de Zona Franca, del PSOE); por no hablar de la Universidad de Cádiz y ese proyecto de cinturón universitario gestado con el anterior rector, Eduardo González Mazo.

Y donde Kichi ha alcanzado prácticamente la supremacía es en el mundo del Carnaval, un sector bastante importante en la ciudad. Los participantes activos de esa fiesta están del lado del alcalde, en su inmensa mayoría. Autores como Antonio Martínez Ares (que vinculó su regreso a la comparsa con la llegada de Kichi a la Alcaldía) o Juan Carlos Aragón (que siempre apoyó al alcalde) han mostrado públicamente su apoyo, como volvieron a hacer el domingo numerosos personajes destacados de la fiesta a través de las redes sociales.

También puede haber tenido su influencia el apagón televisivo que en su momento decidió el alcalde. Tras un inicio frenético de apariciones diarias en los medios nacionales para opinar sobre lo divino y lo humano y trasladar su visión sobre la ciudad y sus armas de gobierno, una aparición un tanto polémica en la Sexta motivó que González se alejara de las cámaras y pasara a un segundo plano mediático, aunque la fuerza de su persona y las decisiones que ha ido tomando estos cuatro años lo han aupado a la parrilla nacional en no pocas ocasiones, sin quererlo él. Otra evidencia de la fuerza del personaje.

Todos estos ingredientes han dado como plato principal el resultado electoral del domingo, que más allá de lo positivo que es para los intereses de Adelante Cádiz ha evidenciado el magnetismo de Kichi entre la ciudadanía gaditana; entre los que lo han votado (26.498 personas) y los que no; entre los afines a Podemos y los que se han desencantado de esta marca pero no de José María González, que se ha convertido en un valor seguro en la política gaditana. Ni programas electorales, ni equipos con mayor o menor preparación, ni proyectos de calado urbanístico, ni sociedad civil, ni experiencia en la gestión, ni izquierda ni derecha. El nombre de Kichi en la papeleta ha sido más que suficiente.

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