Sexoafectividad

Cuando lo que te bulle por dentro es no estar solo con tu Mariano

  • ¿Cómo manejaría que su esposa le comentara que, además de a usted, desea a otra persona? ¿Qué supondría eso? ¿Podría tener una buena relación con ella, a partir de entonces? Bienvenidos a la vida. No solo se desea a la pareja. 

Cuando lo que te bulle por dentro es no estar solo con tu Mariano

Cuando lo que te bulle por dentro es no estar solo con tu Mariano / Ian Scheider

“No te sé decir ni por qué sí ni por qué no. Solo sé que me pasa. Que, a pesar de que quiero mucho a mi Mariano, cada vez pienso más en tirarme al Pelos”. Me gusta que mi vecina sea así de explícita. Poder verbalizar sobre su deseo ya es todo un triunfo. A la mayoría de las personas le da apuro reconocer que desea a otras personas que no son su pareja. Porque imagina lo que van a pensar. Viviendo en un pueblo tan chico. 

Desear a otra persona que no es con la que se duerme es lo más normal del mundo. Lo asombroso era que, después de dieciséis años, me siguiera poniendo cada noche la mano en el culo. 

Hasta que vino otro culo y fue más apetecible. Así de simple. 

Lo normal es canalizar todo esto hacia cierta normalidad. Y, para ello, siempre recomiendo preguntarse hasta dónde se quiere llegar y saber, de verdad, qué se quiere conseguir montando ese dos de mayo de decir que, además de a tu Mariano, qué ganas tienes de acostarte con el Pelos. 

Las que lo digan en voz alta ya saben lo que les pasa. Que todos en el pueblo tienen un precioso calificativo para ellas. Anda que no hay que ser valiente para soltar una de esas viviendo en el Cabo de Gata. 300 habitantes en invierno. Pero… ¿Y qué? Desear a más de una persona no es ningún delito, aunque admito, quizás sea pecado

Así que sean discretas, señoras. Pero no dejen de acostarse con quien les dé la gana. 

Deseo Deseo

Deseo / Manuel Maurisse

La única condición de que se desee a alguien más que con quien se duerme es que nadie sufra. Cuiden sus puestas en escena. Sean honestos con su pareja, porque no merece sufrir. Y, si desean a otra persona más que a la que está roncando al lado, por favor, lárguense de su vida. Cualquier excusa para no hacerlo solo demuestra inmadurez y cobardía. Evítenlo, por favor. Que eso marca. 

Es este aspecto es el más importante de toda esta historia. Remarcaremos siempre la necesidad de ser un pendón desorejado que no haga daño a nadie. Ética Promiscua de Dossie Easton y Janet W. Hardy sientan las bases de esto. Y los buenos de Golfxs con principios, lo analizan hasta la extenuación. Aprendamos de los modelos de pareja a los que no estamos acostumbrados pero nos interesan.

Los tres implicados en nuestra historia sentimental, mi vecina, su Mariano y el Pelos, deben conocer que el deseo de mi vecina se diversifica. Es decir, Mariano debe saber que hay otras personas con otras características (las que sean) que hacen que su señora los desee. Intelectualidad, belleza, educación… Hay muchas razones por las que deseamos tener sexo con alguien. ¿Por qué? Pues aunque solo sea porque tiene que estar atento. No vaya a quedarse sin mi vecina. El deseo de ella se diversifica, hay para más de uno. Si la obligan a elegir, lo mismo mi vecina ya no se queda con Mariano. Ojo con jugar con fuego. 

Cuidemos la intimidad. Es un bien muy preciado. Será, además, la que nos ayude a querernos cuando lleguen las hecatombes. Y, en el terreno sentimental, todos pasamos por alguna: Mariano no tiene  que saber que es el Pelos la persona que hace que su esposa comparta su deseo, pero sí que lo comparte. Debe saber que el deseo se activa por procedimientos en los que, ser pareja, no puede lo único. No se desea al marido solo por haberse casado con él. Se necesita que el marido sea el deseado. Y eso, se lo trabaja cada uno con su comportamiento, su cariño, sus ganas de querer a su esposa. O todo lo contrario. 

“Nos confundimos cuando hablamos de nosotros mismos, como si tuviéramos que dar detalles de nuestra vida”, sostiene Ana Lombardía, sexóloga muy acostumbrada a tratar los temas sobre el deseo “la intimidad forma parte de nuestra vida sin que deba ser conocida por los demás. Que tú desees a alguien no debe de ser público. Y que desees a alguien puede ayudar a que desees más a tu pareja”. Y aquí entra un matiz que, casi siempre, ignoramos: el deseo funciona para casi todo. 

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