Efemérides

Con sabor

  • Pedro Payán Sotomayor

Tronío. Término de plenitud flamenca éste de tronío. Así lo ha analizado Anselmo González Climent en su libro Andalucía en los toros, el cante y la danza. El mismo autor en Flamencología hace referencia a este vocablo cuando habla de otra palabra sabrosa y certera: rumbo. Explica cómo una primera interpretación de la palabra rumbo la aproxima directamente el concepto de tronío. En verdad tienen un cierto significado casi gemelo. Pero el entrelace es flexible si se tiene en cuenta la diferencia de grado en que se desplazan ambos términos a través del uso popular. Rumbo constituye siempre una parcialidad del significado culminante de tronío, que se sabe es la cualidad máximo de equilibrio que cabe en el sujeto flamenco. La N napoleónica y prestigiosa de que hablara Carlos Reyes en El embrujo de Sevilla: "La palabra tronío suena triunfalmente en el oído del pueblo andaluz. Es así como una de las diez categorías aristotélicas de su entendimiento, una ecuación de su voluntad, un summum de su deseo. Sintetiza el poder, la majeza y el rumbo. Tiene la sugestión y el imperio de N napoleónica rayo con alas plegadas. "Rumbosidad es el aspecto más aparatoso y decorativo de la virtud de tronío. El concepto de tronío junto al de rumbo puede ponerse en vecindad sinonímica con mayor o menor exactitud con vocablos como trapío, majestad, clase, estilo, garbo, galanura, donaire, bandera, imperio, arrogancia, planta, señorío, gallardía, prestancia, majeza... etc. Todos estos términos arraigan generalmente en el ánimo de los andaluces como reflejo de una especial categoría humana, cuya sustancia se quiere ver a través de gesto y desplantes de simpatía vital.

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