Economía

"En la universidad no hay patentes perdidas que alguien deba rescatar"

  • Cortés responde a las críticas de la CTA y recuerda que, como socios, "los éxitos y los fracasos son de ambas partes" · "Muchas empresas ignoran lo que les ofrecemos"

Ahí va una de siglas: la OTRI es la oficina encargada de pasar a limpio el esfuerzo investigador de las universidades -en este caso la de Sevilla- para que ese conocimiento sea felizmente transferido al sector privado. Colabora por ello con la CTA, cuya misión consiste en parte en extender ese menú de la investigación a las empresas. Ambos órganos son socios y por lo tanto allegados, circunstancia que hace más incomprensible (o no, nadie está a salvo en familia) el empellón que Joaquín Moya, presidente de la CTA, dedicó a la OTRI la pasada semana a propósito de un buen montón de patentes supuestamente mohosas y olvidadas [la OTRI celebra hoy, precisamente, unas jornadas sobre la materia en las que explicará todo lo que el investigador debe saber].

-¿Es exacto decir que la CTA ha rescatado 131 "patentes perdidas" en la universidad?

-Las patentes no estaban desde luego perdidas ni tenían que ser rescatadas. Colaboramos con muchos socios del ámbito público y privado para poner en valor nuestras investigaciones. El objetivo es atraer a empresas interesadas en desarrollarlas. Si este programa funciona o fracasa, la responsabilidad será de ambas partes, CTA y OTRI. Lo que no tiene sentido es que el éxito sea de una parte y el fracaso de la otra. Cualquier colaboración yo ya la considero un éxito, pero lo que menos entiendo es que se siga abundando en la idea de que la universidad está encerrada en su torre de marfil. La US desarrolla una actividad muy intensa en la transferencia de conocimiento, pero la relación universidad-empresa es bidireccional. En España, y más aún en Andalucía, quien más tiene que andar para captar ese conocimiento es la empresa. Nos da la sensación de que muchas de ellas no se han dado cuenta de esta situación. La Fundación Conocimiento y Desarrollo alerta de que el 65% de las empresas españolas no es que no colaboren con la universidad, sino que no saben siquiera que existe esta posibilidad. Queremos que la CTA nos ayude a convencer a estas compañías, ya que ellos están más cerca del sector privado. En España, el porcentaje de inversión privada en I+D también es bajísimo. En un entorno como el actual, con la competitividad tan lastrada, la posibilidad de progreso se basa en desarrollar la I+D.

-O sea, y perdone que vuelva al principio, que ustedes funcionan bien aunque la CTA diga que "no tienen actitud de acercamiento a la demanda".

-En los últimos cuatro años hemos registrado 122 patentes nacionales, 29 de ellas activas en fase internacional (EEUU, Japón, Canadá). La US es, junto a las politécnicas de Cataluña y Valencia, una de las tres líderes en España. Existen más de 30 acuerdos y licencias de explotación de patentes de la US que suponen algo más de medio millón de facturación en los siete-ocho últimos años.

-¿Cómo reparten ese dinero?

-El 50% de los royalties corresponde a la US y el otro 50% va a parar a los investigadores que han desarrollado la patente.

-A principios de enero presentaron un catálogo digital para conectar a investigadores universitarios y empresas. Esta iniciativa desmonta la tesis de la CTA, ¿no?

-La CTA debería ayudarnos a difundir ese mensaje. Tenemos un catálogo que abarca todos los sectores productivos de la sociedad (incluso algunos culturales). Los grupos de investigación están deseando trabajar con las empresas y que su investigación se aplique. Hace falta más interés de las empresas. Somos la universidad andaluza con mayor colaboración activa en contratos de I+D con las empresas: en 2010 ingresamos por este tipo de contratos 25 millones. Trabajamos con muchas empresas, pero otro montón de ellas tendrá que darse cuenta de estas potencialidades.

-¿Transferimos mal el conocimiento en España?

-Si la crisis no lo desmiente, estamos entre los diez primeros países por PIB. Lo mismo ocurre con la actividad investigadora: las universidades hacen los deberes y publican entrevistas de impacto científico. Generamos conocimiento al mismo nivel que los mejores, pero en el ámbito de la transferencia bajamos al puesto 20. Esa investigación que sí hacemos como los mejores no somos capaces de ponerla en valor como los mejores, y ahí es donde creo que está la clave: la universidad está en contacto con la sociedad, pero las empresas deben sumarse a nosotros. Las empresas españolas son las que menos doctores incorporan a sus filas, por ejemplo.

-¿Es malo nuestro sistema educativo?

-No lo hacemos mal cuando nuestros titulados son tan cotizados en otros países. ¿Por qué Alemania quiere importar ingenieros españoles? Porque evidentemente son buenos. Igual que ocurría con los médicos y enfermeros que demandaban desde Portugal e Inglaterra. Nuestra universidad forma bien.

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