Finanzas

Unicaja Banco adelantará a 2020 su nuevo plan estratégico

  • La entidad quiere adaptarse a los tipos bajos mantenidos que prevé el BCE

  • El capítulo de nuevas fusiones está, por ahora, aparcado

Interior de una oficina de Unicaja Banco Interior de una oficina de Unicaja Banco

Interior de una oficina de Unicaja Banco

Unicaja Banco no acabará el plan estratégico que diseñó para el periodo comprendido entre 2017 y 2020 y que está actualmente operativo, sino que hará un nuevo documento que entrará en vigor a principios del próximo año y que se mantendrá, en principio, hasta 2022. Los bancos confiaban en que el Banco Central Europeo subiera los tipos de interés el año que viene, pero el anuncio realizado hace unos días por el organismo europeo de que los dejará bajos, sin descartar incluso la posibilidad de más descensos, obligará a todo el sector a hacer cuentas de nuevo porque habrá menos ingresos de los que se estimaban.

En este contexto, Unicaja Banco ha contratado a la consultora Oliver Wyman para realizar ese plan estratégico que estará capitaneado, lógicamente, por el presidente de Unicaja Banco, Manuel Azuaga, y por el nuevo consejero delegado Ángel Rodríguez de Gracia, que fue designado por el consejo de Administración el pasado viernes y cuyo nombramiento debe recibir el visto bueno de una junta general de accionistas que tendrá lugar el 30 de julio. Fuentes financieras aseguran que los ejes de ese nuevo plan se concretarán en otoño con vistas a ser aprobados antes de 2020 para empezar a ponerlo en marcha con el año.

Los tipos de interés van a jugar en contra del sector, por lo que las nuevas directrices del banco se centrarán principalmente en el plan de negocio puro y duro. Pese a la ruptura con Liberbank no se cierra la puerta a futuras fusiones, aunque fuentes especializadas apuntan que no hay nada encima de la mesa y que no es asunto prioritario para el banco andaluz.

Las claves del nuevo plan estratégico, que se irá tejiendo en los próximos meses, son incrementar los ingresos recurrentes impulsando la línea comercial; continuar desarrollando el plan de transformación digital para acercarse al cliente con el mayor número de caminos posibles; seguir reduciendo los activos no productivos –la última área que ha dirigido Rodríguez de Gracia–; o continuar con la política de reducción de costes. En este último aspecto, por ejemplo, Unicaja Banco y los sindicatos acordaron en diciembre un plan de desvinculaciones voluntarias para 1.000 personas en tres años que ya tiene la dotación descontada y que, según apuntan estas fuentes, está siendo bien recibido por la plantilla.

La etapa de movimientos corporativos –con la absorción de Ceiss o el intento con Liberbank– se relaja y el objetivo ahora es seguir mejorando la rentabilidad del banco andaluz navegando en solitario –intentando no ser absorbido por otros más grandes– en unas condiciones que no son las más óptimas para el sector. Hay que adaptarse a las nuevas circunstancias del mercado –es previsible que los tipos no vuelvan a subir, al menos, en un par de años– y Unicaja Banco se ha puesto manos a la obra para conseguirlo. El 29 de julio presentará su resultado del primer semestre y el 30 tendrá lugar una junta general de accionistas para aprobar la entrada de Rodríguez de Gracia en el consejo de administración, si bien ese nombramiento debe ser también autorizado por los organismos regulatorios. 

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