Economía

Lagarde apoya la continuidad de los estímulos monetarios del BCE

Christine Lagarde saluda al presidente del Parlamento Europeo David-Maria Sassoli. Christine Lagarde saluda al presidente del Parlamento Europeo David-Maria Sassoli.

Christine Lagarde saluda al presidente del Parlamento Europeo David-Maria Sassoli. / Olivier Hoslet / Efe

La candidata a presidir el Banco Central Europeo (BCE), Christine Lagarde, aseguró hoy en el Parlamento Europeo que la desaceleración económica y los desafíos a los que se enfrenta la zona euro justifican el mantenimiento de los estímulos monetarios "durante un periodo prolongado de tiempo", aunque también avisó de que el instituto emisor no debe perder de vista los posibles "efectos secundarios negativos" de esta estrategia.

La francesa intervinó ante la comisión de Asuntos Económicos y Monetarios de la Eurocámara, que aprobó que sea el relevo del italiano Mario Draghi a partir del 1 de noviembre al frente del BCE.

Lagarde remarcó que "los desafíos no han desaparecido" para la Eurozona, porque se enfrenta a riesgos protagonizados principalmente por factores externos y la inflación sigue siendo demasiado baja. "Por tanto, comparto la opinión del Consejo de Gobierno de que la elevada política acomodaticia está justificada durante un periodo prolongado de tiempo para conseguir que la inflación llegue al famoso por debajo pero cerca del 2%", afirmó.

Lagarde confía en no tener que repetir durante su mandato la frase que dijo Draghi en 2012 cuando garantizó que haría "todo lo necesario" para salvar el euro, puesto que esto "significaría que otros no están haciendo lo que deben", en referencia a la necesidad de completar la arquitectura de la moneda única para hacer frente en mejores condiciones a futuras crisis.

Retos futuros

La hasta ahora directora gerente del FMI advirtió, no obstante, de que hay "algunas cuestiones importantes en el horizonte" que el BCE debe abordar.

La primera de ellas, explicó, es la necesidad de tener en cuenta los "efectos secundarios negativos" que puede tener la política monetaria no convencional. "Mientras seguimos comprometidos con nuestro mandato de estabilidad de precio, esto requiere una supervisión continua", destacó Lagarde.

El segundo reto es el entorno global de bajos tipos de interés e inflación, que plantea "cuestiones estratégicas" para todos los bancos centrales. "Tienen que entender mejor las dinámicas de la inflación, hacer balance de los nuevos instrumentos que se activaron para contener la crisis y reflexionar sobre si sus marcos de política monetaria son suficientemente sólidos para futuros retos", afirmó.

El tercer aspecto a tener en cuenta es el surgimiento de nuevos desafíos como el cambio climático, el impacto del cambio tecnológico y la fragmentación del orden internacional, mientras que el último que citó es la efectividad de la política monetaria para apoyar la solidez del sistema financiero.

Lagarde puso el foco en la necesidad de completar la Unión Bancaria y la Unión para el mercado de Capitales con el objetivo de mejorar el acceso a la financiación y distribuir los riesgos en el sector privado.

A nivel nacional, Lagarde indicó que hay países en la Eurozona que cuentan con un espacio fiscal suficiente como para aumentar el gasto público para impulsar el crecimiento de la economía, mientras que otras capitales del euro deberían centrarse en sacar adelante reformas estructurales lo antes posible.

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