Comercio

La Junta y el sector comercial se oponen a una nueva imposición de la liberalizaciónde horarios

  • El Gobierno central vuelve a imponer una norma sobre la regulación de la jornada con nuevas declaraciones zonas de gran afluencia turística.

El modelo comercial andaluz tiene como pilar principal el equilibrio entre los distintos formatos comerciales. Se trata de un equilibrio dinámico, en constante cambio y evolución, por lo que la interlocución y el diálogo entre todos los agentes implicados en el sector es el primero de sus fundamentos. En particular, se requiere un diálogo permanente entre la Consejería de Turismo y Comercio -tutelada por Izquierda Unida-, y los ayuntamientos, las organizaciones empresariales del comercio, los sindicatos de trabajadores y trabajadoras, las organizaciones de consumidores y consumidoras y las cámaras de comercio.

Especial importancia cobra para este equilibrio, explica el consejero de Turismo y Comercio, Rafael Rodríguez, "la regulación de los horarios comerciales, ya que establece un sistema de contrapesos basado en un régimen general que adopta como máximo el mínimo de aperturas que permite la actual legislación básica del Estado y regímenes de libertad horaria con excepciones que atienden a las demandas específicas y permiten la libertad horaria a todos los establecimientos menores de 300 metros de superficie de ventas".

Ante esta realidad, no obstante, el Gobierno central aprobó este viernes pasado, en su Consejo de Ministros, "una nueva normativa que vuelve a liberalizar los horarios comerciales para obligar a que las comunidades autónomas declaren obligatoriamente más ciudades con zonas de gran afluencia turística, aunque éstas no la hayan solicitado, bajando a la mitad los umbrales que deben cumplir, lo que afectaría a ciudades andaluzas como Jerez y Almería", comenta Rodríguez. También, continúa, "pretende impedir que las regiones puedan desarrollar esa normativa a pesar de que éstas tienen competencias exclusivas en materia de horarios comerciales".

Este nuevo Real Decreto-Ley, prosigue el consejero, "se vuelve a hacer mediante un procedimiento de urgencia, en verano como el anterior, sin haber consultado ni informado siquiera a las comunidades autónomas aunque muchas de ellas, como es el caso de Andalucía, tienen competencias exclusiva según sus estatutos de Autonomía para regular los horarios en función de su propia realidad comercial.

Vulneración

La liberalización de horarios comerciales, por parte del Estado, es una vulneración del Estatuto de Autonomía para Andalucía y del Título VIII de la Constitución; ya que Andalucía, en virtud del artículo 58.1.1 del Estatuto de Autonomía para Andalucía, tiene competencias exclusivas en la regulación de los calendarios y horarios comerciales. Ya, en su momento, la Junta de Andalucía interpuso recurso de inconstitucionalidad contra el Real Decreto-Ley 29/2013, de 13 de julio, por invasión de las competencias en materia de horarios comerciales porque, como ha dictaminado en reiteradas ocasiones el propio Tribunal Constitucional, "la normativa básica no puede llegar a tal grado de desarrollo que deje vacías de contenido las correlativas competencias de la comunidad, ni monopolice toda actuación pública posible sobre la materia".

Modelo comercial andaluz

También es un ataque al modelo comercial andaluz, expone Rodríguez, "porque la política de liberalización de horarios comerciales pone en peligro el modelo comercial andaluz que se basa en el equilibrio de formatos y la vinculación entre el comercio y la ciudad".

El sector comercial ya aprobó un manifiesto contra la liberalización de horarios comerciales hace dos años, en julio de 2012, tras la aprobación del Real Decreto-Ley del Estado que liberalizaba los horarios comerciales. Representantes de la Consejería de Turismo y Comercio, de la Confederación de Empresarios del Comercio de Andalucía, de los sindicatos UGT y CCOO, y de las asociaciones de consumidores y usuarios de Andalucía, UCA-UCE, Facua y Al-Ándalus, firmaron en Granada una declaración contra la nueva regulación de horarios comerciales.

En ella se afirmaba que "la liberalización en materia de horarios comerciales no aumenta el consumo, sino que traslada las compras del comercio de proximidad a los grandes distribuidores, en detrimento del pequeño comercio".

Favorecer el consumo

Hacen falta, pues, según el consejero, "medidas para favorecer el consumo, no para favorecer a las grandes empresas del sector. La recuperación del comercio pasa necesariamente por medidas que permitan reactivar el consumo de los hogares. No se trata de un problema de oferta comercial, es decir, no es un problema que se pueda solucionar con una mayor amplitud de horarios comerciales; se trata de un problema de demanda causado por la reducción de la renta disponible de los hogares, que a su vez está marcada por la caída de la remuneración de los trabajadores y trabajadoras, unida a los altos niveles de desempleo cuya tasa de media en España es del 26%".

En la Comunidad de Madrid, cuyo modelo comercial apuesta por una liberalización total de horarios comerciales, la situación no es mejor que en el resto de España. Las ventas minoristas en 2013 cayeron en Madrid (-4,1%) más que la media del Estado (-3,9%), según el índice de comercio minorista sin estaciones de servicio, lo que demuestra que la liberalización no funciona como instrumento para incrementar las ventas. En lo que llevamos de 2014, la Comunidad de Madrid continúa siendo una de las regiones menos dinámicas en términos de ventas minoristas. Como dato significativo, la media del primer trimestre de 2014: Madrid (-2%) y nacional (0,1%).

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