Tribuna Económica

Rogelio velasco

Importación de talento

Empieza a llegarnos información sobre la detención de inmigrantes en muchas ciudades de EEUU. Padres que han sido detenidos después de dejar a sus hijos en el colegio. No salir de la casa, evitar a la Policía de inmigración. Son escenas y hechos terribles, que afectan a ciudadanos sin papeles que llevan años viviendo en el país con hijos nacidos allí.

Otras escenas, se están viviendo en los aeropuertos, en los que se impide la entrada a científicos e ingenieros que trabajan para empresas norteamericanas.

La vuelta de tuerca que el gobierno de Trump ha dado a la situación de millones de extranjeros que trabajan en el país, la justifican con el lema America First: primero, empleo para los americanos.

Esta situación ha provocado la reacción de las principales empresas tecnológicas del país y grandes manifestaciones en San Francisco y en Seattle, las dos zonas con mayor densidad de empresas tecnológicas.

Las manifestaciones no están motivadas solo por razones humanitarias -que también- sino porque las empresas tecnológicas, en todos los países, necesitan vitalmente de inmigrantes cualificados para poder innovar y tener éxito. Sólo en Silicon Valley, más de la tercera parte de los empleados son inmigrantes que viven legalmente en el país.

Los primeros ejecutivos de Microsoft, de la India; Google, de Rusia e India; Tesla, de Suráfrica, y una larga lista han protestado públicamente por el daño que las restricciones a los visados van a causar a las empresas

Restringir la entrada de científicos e ingenieros, para aumentar la contratación de nacionales, es ignorar cómo funciona la economía. Las nuevas ideas pueden surgir en cualquier lugar. Las diferencias entre ciudades y países residen en la atmósfera, el entorno económico, tecnológico, legal y cultural, que florecen en unos lugares, pero no en otros. Y es un proceso que se autoalimenta en un círculo virtuoso. Los científicos e ingenieros quieren vivir y trabajar en esas ciudades.

Los extranjeros con alta cualificación, no son una amenaza para los nacionales; antes bien, son una fuente de inspiración y de innovación como lo demuestra la cantidad de empresas de gran éxito fundadas por inmigrantes.

Después de los ataques del 11 de septiembre, el gobierno de EEUU ya introdujo fuertes restricciones a la inmigración. Esta situación fue aprovechada por el gobierno de Chile para dar todo tipo de facilidades, incluyendo ayudas financieras iniciales, a emprendedores, científicos e ingenieros que quisieran instalarse en Santiago, para continuar con el desarrollo de sus startups, que ahora tenían más difícil en EEUU. El programa Startup Chile ha sido un éxito y ha convertido a Santiago en un polo de atracción de emprendedores.

El Gobierno español debería aprovechar ahora esta oportunidad para ofrecer ayudas y un entorno similar. Bien organizado, los rendimientos podrían ser altísimos. Aunque con un 18% de paro resulte paradójico, en España faltan desarrolladores de software y expertos en varios sectores -Big Data, entre otros- que crecen rápidamente, ¿es capaz este país de diseñar un plan ambicioso, para atraer al mejor talento científico y emprendedor del mundo? Una iniciativa de este tipo es más importante que la mayoría de las luchas internas que padecemos en España.

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