Economía

Brotes verdes, pero frágiles

  • Algunos indicadores positivos anticipan el inicio de la recuperación, pero están amenazados por el riesgo país, los tipos de interés y el precio del petróleo · El incipiente repunte es insuficiente aún para absorber el paro, cuya dimensión histórica puede a su vez lastrar cualquier atisbo de mejora

En mayo de 2009, apenas transcurridas unas semanas desde el relevo de Pedro Solbes al frente del Ministerio de Economía, Elena Salgado auguró una discreta pero inminente cosecha de brotes verdes. Un año después, interrogada al respecto por la prensa, reiteró su farol y lo redobló: España, dijo, sale poco a poco del túnel de la recesión. Sólo ahora, tímidamente, algunos indicadores comienzan a darle la razón. Entre ellos no está, sin embargo, el paro, que roza ya los cinco millones pese a que Trabajo vaticinó mejoras más o menos visibles a partir de mediados de febrero y un horizonte positivo durante la primavera y el verano que confirmará o desmentirá la EPA del segundo trimestre. La crisis de la deuda soberana tampoco deja de proyectar sobre el país su alargada sombra.

En sus tres últimas apariciones ante los mercados, el Tesoro ha transitado por vías demasiado bacheadas, pagando más intereses y colocando cantidades inferiores a las deseadas. Los expertos están divididos: la mayoría valora el esfuerzo reformista del Gobierno y considera que los sacrificios de hoy garantizan la inmunidad económica de mañana. Otros, sin embargo, aún temen que España siga los pasos de Grecia, Irlanda y Portugal, completando así el triste retrato de la europeriferia y comprometiendo seriamente el porvenir de la moneda única. En cualquier caso, Zapatero se marchará en 2012 con una notable hoja de servicios. En cierta forma, compensará su atropellado optimismo de seis años y pico de mandato con un epílogo más posibilista y cargado de retoques al sistema entre los que destacan la reforma laboral y financiera, la del sistema de pensiones, la eliminación de algunas ayudas más propias de países nórdicos, o la subida del IVA y los impuestos especiales.

Oxígeno para las empresas

No hay duda. Ante la atonía general en España, muchas empresas están optando por dirigir su esfuerzo competitivo hacia las ventas en el exterior. A juzgar por los fríos datos, el éxito es indudable: las exportaciones españolas crecieron un 17,4% en 2010 en valor, hasta alcanzar 185.799 millones. Sólo en un año, las empresas han recuperado, e incluso superado por poco, los niveles de exportación de 2008. Para Andalucía las cifras son aún mejores: el crecimiento fue del 27,6% y los 18.472 millones de euros en ventas suponen un récord histórico, que contribuyó a que la región subiera un punto, del 9 al 10%, su peso en este sector en el conjunto de España. En los dos primeros meses de 2011 la tendencia es aún mejor que en 2010: subida del 26,9% interanual en España y nada menos que del 41% en Andalucía. La región, además, ya no se apoya tanto en el sector agroalimentario, tradicional motor de las exportaciones. También crece, sí (13,77%), pero no tanto como la industria. El sector energético ha vendido un 128% más al exterior en enero y febrero de 2011 y el manufacturero un 64%%. En el agro sobresalen las ventas de aceite de oliva, la gran válvula de escape del sector ante los bajos precios en origen. ¿Qué es lo negativo? Por ejemplo, a nivel nacional el déficit de la balanza comercial continúa en aumento (+4,2%) por la dependencia energética, que aumentó en 2010 nada menos que un 29,3%. Y se cierne una amenaza: la paulatina apreciación del euro frente al dólar, que mermará la competitividad en precio de  los productos que se vendan en el exterior.

Bendita crisis en Egipto

En 2010, Egipto recibió a 14 millones de personas, un 17,9% más que en 2009. Su eclosión, igual que la de Turquía o Túnez, es una de las causas del descenso del flujo de turistas en España en 2008 y 2009. Sólo se registró una leve recuperación (52,6 millones de turistas,+1,1%) en 2010, al calor de la recuperación de la economía mundial y a costa de una bajada de precios. Ahora, las revueltas en los países árabes benefician a España, que registró una afluencia de 9,1 millones de turistas extranjeros en el primer trimestre. La cifra es levemente superior a la de 2010 (+2,9%) pero con un matiz: el año pasado la Semana Santa fue en marzo. Los datos de la de este año, fechada en abril, son muy positivos: ocupación hotelera del 85% y aumento de la facturación del 10%. No hay que lanzar las campanas al vuelo. La prueba de que en buena parte la aceleración es coyuntural es que Canarias ha recibido el 30% de los turistas en el primer trimestre. Es vista como refugio ante las convulsiones del Mediterráneo. Además los viajes de los españoles tienden a contraerse, motivo de preocupación para Andalucía, principal destino del turismo interno. Tampoco parece recuperarse el empleo destruido, lo cual refleja el temor empresarial a que el repunte sea sólo flor de un día. 

El regreso del capital

Ya hay pequeños motivos para la esperanza en inversión. No muchos, pero los hay. Por ejemplo, parece recuperarse la de bienes de equipo, que se incrementó un 8,5% interanual en el primer trimestre. Según  la encuesta trimestral de la Comisión Europea, los empresarios manufactureros ya observan una mejora en su capacidad productiva y, frente a la caída general del sector del automóvil, las matriculaciones de vehículos de carga aumentan en tasa mensual, aunque aún registran una tasa interanual negativa del 1,6%. Mejor se presenta el año para la inversión del capital riesgo en las empresas españolas. Según las estimaciones de Capital & Corporate, el volumen en 2010 alcanzó los 2.900 millones de euros, un 107% más que en 2009. En contrapartida, las aportaciones de estos fondos suelen ser más conservadoras y suelen apostar por negocios consolidados y anticíclicos antes que por el riesgo puro y duro. Por otro lado, el patrimonio de los fondos de inversión, según las previsiones de Inverco, crecerá un 7,7% en 2011 tras un 2010 en el que los depósitos a plazo fijo causaron una caída del 4,6%. Habrá que ver si la inversión sigue instalada cada vez más en la renta fija o se desplaza de nuevo a la variable. Y también en qué medida afectará a las inversiones en fondos la menor capacidad de ahorro de los españoles Eso sí, si la Bolsa vuelve a la volatilidad y la prima de riesgo española se encarece este buen augurio puede irse al traste. La inversión directa extranjera, por último, creció un 41%, pero más por operaciones puramente financieras que con objetivos productivos.

El motor está arrancando

El INE publica todos los meses un índice de producción industrial en España. El indicador es árido, muy poco atractivo desde el punto de vista mediático, pero muy válido para valorar la evolución de la economía. El estado de la industria suele anticipar la recuperación, la caída o el estancamiento de la economía. Y en los últimos meses la evolución es positiva, pero todavía muy insuficiente. 2010 terminó con un leve incremento respecto al año anterior, del 0,9%. Pero es que 2009 fue desastroso, con caídas de dos dígitos la mayor parte del año que llegaron a superar en algunos meses el 20%. Los primeros meses de 2011 han registrado incrementos del 5,1% en enero y del 3,3% en febrero. Gran parte de este incremento viene derivado de los productos energéticos o los farmacéuticos, por ejemplo. Los bienes  de consumo duradero y los de equipo, sin embargo, todavía continúan con descensos. Además, el sector está amenazado por una escalada de los precios del 5,3% en 2010, que continúa en los primeros meses del año. Esta circunstancia, motivada por la subida de las materias primas y el petróleo, puede hacer parar otra vez un motor que sólo comenzaba a arrancar.

Nuevas firmas, menos crédito

La creación de empresas es un indicador clave del vigor de una economía, y España recupera paulatinamente parte del músculo perdido. El número de sociedades mercantiles creadas (79.963) aumentó en 2010 un 2,2% respecto al año anterior. Andalucía absorbió el 15,63% del total. El capital suscrito rozó los 8.000 millones de euros, un 66,9% más, y situó su promedio en poco más de 100.000 euros. Es la cara amable de una moneda que siempre ofrece una cruz: las sociedades disueltas también crecieron un 6% (18.467), según datos del INE, aunque 2.054 empresas en realidad decidieron fusionarse para capear mejor el temporal. Los últimos meses presentan una evolución positiva pese a que el muro de la financiación sigue siendo altísimo: según una encuesta del Banco Central Europeo, las pequeñas y medianas empresas españolas son, junto a las italianas, las que más difícil acceso al crédito tienen. ¿Adivinan cuál es el país con mejor comportamiento en la materia? Efectivamente, Alemania. Tal vez España se ciña al esquema de financiación de las Tres Efes: ¿De quién es posible obtener el capital necesario para montar una compañía? De la family (familia), de los friends (amigos) y de los fools (idiotas). No queda claro si esta irónica teoría anglosajona encuadra a los bancos o no en la tercera categoría. El Registro Mercantil testifica que hoy predominan en España las inscripciones de asesorías jurídicas, comercios, restaurantes, consultoras de eficiencia energética, piscifactorías y centros de tratamiento estético. Cualquier negocio, innovador o tradicional, tiene cabida siempre que exista una pizca de conocimiento y otra de talento.

No ahorren, gasten

Los datos del Gobierno y el Banco de España coinciden en la lenta recuperación del Producto Interior Bruto (PIB), que cerró con una variación media anual del -0,1% pero sellará el regreso a los porcentajes positivos en 2011. Aún serán modestos y no servirán para reducir el paro, pero sí habrá un progresivo fortalecimiento de la demanda nacional, donde el consumo privado juega un papel fundamental. En su último informe, el Ministerio de Economía destaca que "el avance en el gasto en consumo de los hogares se fundamentó en la mejora de [...] la mayor confianza [tanto de los propios consumidores como de los comerciantes minoristas], la menor destrucción de empleo y la recuperación de la riqueza financiera". España cerró 2009 con una tasa de ahorro récord. Aquel 18% la situaba dos puntos por encima de Alemania, considerada el paradigma del equilibrio también en este ámbito. Pues bien, en 2010 esa tasa cayó al 13,1%. Como buenos vasos comunicantes, cuanto más crece el consumo más retrocede el ahorro. Paralelamente, el indicador de ventas de bienes y servicios de consumo de grandes empresas aún cae, pero menos y la demanda eléctrica crece levemente en el primer cuatrimestre. El paciente mejora. 

Clásico bélico de la economía

La lucha contra el déficit va camino de convertirse en uno más de los clásicos bélicos de la humanidad: Aníbal contra Roma, Churruca contra Nelson, Hitler contra Roosevelt y Churchill, Salgado contra el gasto público... aún no se sabe quién ganará la batalla, aunque parece que la lista de tareas va bien: si en 2009 el déficit nacional se situaba en un monstruoso 11,1% -siete décimas más que el año anterior-, 2010 ha logrado rebajar la factura al 9,2%. Lo confirmó Eurostat, la oficina estadística de la UE, el mismo día en que corregía al alza los datos de Grecia (10,5%) y Portugal (9,1%). El Gobierno está tranquilo, pero sólo a medias. Por una parte, entiende que está cumpliendo con la parte que le toca. Lo avalan las cifras divulgadas esta misma semana, donde se detecta una caída del 20% del déficit durante el primer trimestre gracias al nuevo sistema de financiación aplicado a las comunidades autónomas y al recorte generalizado de gastos. Por otra, son las mismas CCAA las que empañan el resultado final. Cataluña, por ejemplo, necesita captar unos 9.000 millones en los dos próximos ejercicios para tapar su enorme agujero (más de 40.600 millones). Salgado sugiere a la Generalitat, y a las demás regiones en dificultades, su propia medicina: más impuestos y más austeridad. El Gobierno subió el IVA, el combustible y el tabaco, así como las retenciones a las rentas de los trabajadores con más ingresos. Otro guiño al optimismo dentro del pesimismo: aunque la deuda pública engorda -ya representa el 60,1% del PIB-, Bruselas se temía un escenario peor. Es el país menos endeudado entre los grandes, aunque también el que se deteriora más rápido. 

El paro: la plaga que no cesa

Los síntomas de recuperación de la economía pueden revertirse dramáticamente si no sirven para frenar y reducir el paro. Más desempleo (y persistente) es igual a menor capacidad de consumo, a una menor disponibilidad para devolver el crédito y a un riesgo de fractura social. Y es síntoma de que el parón en la actividad que comenzó en 2008 aún continúa. España ha necesitado crecer a un 2% o más para crear empleo neto, y aún está muy lejos de esa cifra. No parece haber ningún sector que tome el relevo de la construcción como gran generador de mano de obra. El incremento de la exportación es un buen dato pero sólo las empresas con tamaño o con una buena red comercial logran dar el salto al exterior. La subida del precio de la energía, además, hace que no se reduzca el déficit comercial, y este es un elemento que dificulta que las ventas exteriores tiren de la economía y, por tanto, del empleo. La industria va mejor, pero, por un lado nunca ha tenido una dimensión estratégica en España y por otro todavía está muy lejos de compensar las caídas del 20% que se registraron en 2009. La inversión también se recupera, pero se concentra por un lado en las grandes empresas, que no son el tejido principal del país, y por otro tiene aún un escaso componente productivo y, por tanto, poca expectativa de generar empleo. Algo parecido ocurre con la creación de empresas: muchas de las sociedades que se crean tienen un carácter meramente instrumental y aunque es cierto que la crisis está fomentando el autoempleo como forma de evitar el paro también lo es que la disolución de proyectos empresariales se produce aún a un buen ritmo, como demuestra la destrucción de empleo entre los emprendedores que registra la última EPA. Por último, la reducción del déficit público es buena para sanear las cuentas y devolver los préstamos. Pero los recortes en las administraciones trasladan la responsabilidad de crear empleo al sector privado. Coyunturalmente, sólo el turismo, que sí es un motor de la economía, puede salvar los próximos meses.

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