Tribuna Económica

carmen pérez

Aquisgrán, el nexo entre las SGR y el MARF

La crisis de 2008 puso de manifiesto la excesiva dependencia de las empresas españolas de la financiación bancaria. Y desde entonces diferentes alternativas financieras han ido cogiendo protagonismo y han conseguido establecer un ecosistema financiero más rico y diversificado y, por tanto, con mayor capacidad para dar respuestas eficientes y específicas a las necesidades financieras de las empresas. Nos referimos a BME Growth (anteriormente Mercado Alternativo Bursátil o MAB), el capital riesgo, las sociedades de garantía recíproca (SGR), los fondos de deuda, el crowdfunding (lending y equity), las redes de business angels o el mercado alternativo de renta fija, MARF. En la actualidad, además, estamos asistiendo a un nivel superior de desarrollo porque se están potenciando unas alternativas a otras. Como el nexo que se ha establecido esta semana entre el MARF y las SGR.

El funcionamiento tradicional de las SGR se basa en 3 patas: el autónomo o la pyme que necesita financiación, el banco que pone los fondos y la SGR que avala la operación y, por tanto, la que asume todo el riesgo. En este proceso también intervienen una entidad pública estatal, la Compañía española de Reafianzamiento, Cersa, que reavala las operaciones concedidas por las SGR, y el Fondo Europeo de Inversiones (FEI), que reavala a su vez a Cersa. Pero a partir de ahora, y sin abandonar el funcionamiento anterior, las SGR también facilitarán la financiación a las empresas prescindiendo completamente de la banca, contando igualmente con la escalera de apoyo FEI-CERSA.

Para este nuevo sistema de operar se ha constituido el fondo Aquisgrán. Las SGR suscribirán convenios con dicho fondo, aportando un depósito individual y comprometiéndose a originar un volumen anual mínimo de préstamos para el fondo (Iberaval, la SGR de Castilla y León, ha sido la primera, con 25 millones de euros). Los créditos Aquisgrán serán al 1,6% anual fijo, hasta 10 años, con hasta 2 años de carencia, para cualquier sector, excepto el inmobiliario, y libre de las vinculaciones que suele imponer la banca.

Por otro lado, el fondo, a su vez, emitirá bonos titulizados (respaldados con las operaciones de préstamos avaladas) que cotizarán en el MARF. En una primera fase los bonos serán suscritos por el Instituto de Crédito Oficial, ICO, con la garantía del FEI, con idea de que los inversores institucionales entren en una segunda fase.

Esta iniciativa no ha surgido de la noche a la mañana, las SGR llevan cuatro años gestándola y han dejado bien perfilados todos los aspectos. Con ella se mejorará el acceso al crédito a las pymes y los autónomos españoles, diversificando sus fuentes de financiación, no limitándose al canal bancario sino captando fondos en el mercado de renta fija. Ahora se espera que otros países europeos (Aquisgrán es la ciudad cuna de Europa), que cuentan también con sólidos sistemas de garantías y muchos más antiguos que el nuestro, sean los que "repliquen" esta magnífica innovación financiera española. Funcionará y prosperará si en ninguno de los pasos se abandona el imprescindible rigor financiero. ¡Están más que obligadas por el respaldo público con el que cuentan!

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