Si caminito del Falla | 'Oh capitán, my capitán'

El optimista ‘carpe diem’ de Tino ante la adversidad

  • Tovar trae un “tributo al Carnaval” buscando “animar” después de “tantos palos”

  • El grupo pudo cumplir con el ritual del pasacalles gracias a una tregua de la lluvia

Últimos preparativos al tipo de la comparsa de Tino Tovar antes de ir hacia el Falla. Últimos preparativos al tipo de la comparsa de Tino Tovar antes de ir hacia el Falla.

Últimos preparativos al tipo de la comparsa de Tino Tovar antes de ir hacia el Falla. / Julio González

Comparsa nueva, vida nueva. Los de Tino Tovar han renovado hasta el local para vestirse y maquillarse. Después de muchos años en la peña Los Juancojones la comparsa montó su cuartel general en lo que en tiempos fue el conocido taller mecánico y vulcanizados El Vaca, en la calle La Rosa del viñero barrio. Allí andaba el autor “con las sensaciones de los días grandes” ante una agrupación que supone su regreso después de un año ausente. ‘¡Oh capitán, my capitán!’, Tovar en el papel de Robin Williams en 'El club de los poetas muertos', aleccionando y con el entusiasmo por bandera. “Tengo muchísima ilusión por enganchar a la gente con la idea. Es un tributo al Carnaval, vital, buscando animar, que estamos alicaídos después de tantos palos. La sonrisa ante la tragedia”, explicaba. Tiene sentido entonces el 'carpe diem' al que el citado actor aludía en la película para motivar a los alumnos. 'Carpe diem', locución latina que que quiere decir “aprovecha el momento”.

Y aprovechaba el coplero para contar los detalles del colorista disfraz que lleva este año su comparsa y en el que quiere “plasmar la grandeza del Carnaval”. El tipo está sacado “de la comedia clásica”, un Capitán Spaventa con toques de arlequín y pierrot. En el sombrero, coplas de nuestros poetas muertos. En los muslos, la tragedia y la comedia en forma de máscaras. Gola cervantina por los creadores. Mucho color, mucho Carnaval en la obra realizada por Ras Artesanos y María Jesús Bernal, y en el maquillaje de Pinceladas.

El director, Jose Otero, confesaba la tranquilidad de preparar un repertorio que vino más a tiempo que nunca

El director de la comparsa, Jose Otero, admitía que el regreso suponía una presión añadida. “Pero también es bonita”, expresaba. De Tino reveló un hecho inaudito este año. “Nos ha traído el repertorio con antelación y hemos tenido dos semanas para preparar el debut”, señalaba. Otra historia, otra etapa. Incluso los nuevos fichajes, decía Otero, “han dado un chute de ilusión que nos hacía falta”.

En una tarde de perros la comparsa temía por el pasacalles, ese ritual innegociable para dirigirse al templo colorao. El Falla estaba cerca, pero no era plan de llegar con el tipo enguachisnao. A la hora de salir el cielo, amigo, dio una tregua y la comparsa pudo enfilar la calle Diego Arias caminito del coliseo, con un centenar de amigos y aficionados grabando con sus móviles ese mágico momento. Envalentonados, con el carpe diem más que presente, dieron la vuelta al teatro. Como dios (Momo) manda. A las órdenes del capitán Tovar, que abandonaba su retiro para rendir un homenaje a la fiesta a la que tanto debe y a la que tanto le ha dado.

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