Homenaje a Juan Carlos Aragón en Sevilla De Sevilla al Capitán Veneno

  • Más de un millar de personas se reúnen en la Alameda para rendir tributo a golpe de coplas al autor de Carnaval fallecido la pasada semana.

  • Chirigoteros como El Canijo, El Bizcocho y miembros de Daddy Cadi no faltan a la cita comandada por el periodista Fede Quintero, amigo de Aragón.

Sevilla despide a Juan Carlos Aragón. / José Ángel García

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Trasiego primaveral en la Alameda sevillana. La tarde está cayendo pero aún hace calor. Entre idas y venidas, poco a poco se va formando una marabunta en el centro del bulevar. Muchos curiosos se preguntan qué reúne a la gente que se va amontonando. "¿Carnaval en pleno mes de mayo?" Sí CARNAVAL, (con mayúsculas por si no ha quedado claro). Es la despedida de Sevilla a Juan Carlos Aragón, el eterno Capitán Veneno que la semana pasada falleció en Cádiz con tan sólo 51 años de edad dejando huérfanos a miles de seguidores. Un adiós a golpe de coplas. A grito de andalucismo en voces de hippies. A rezo de Credo carnavalesco con brazos en alto apuntando al cielo. Y la guitarra callejera levantando su mano para alargar la despedida por las esquinas hasta la madrugada.

El credo de la comparsa Los Peregrinos / A. Galiano

El gentío se va apilando improvisadamente en torno a unas carpas de un acto escolar celebrado por la mañana. Como es una convocatoria casi informal, la organización es la justa y necesaria. Suenan guitarras en la puerta de un bar y empiezan a retumbar las primeras coplas de Aragón. Se trata de carnavaleros sevillanos que se han citado para darle soporte al tributo. Cambio de planes. Las guitarras, el bombo, la caja y hasta un contrabajo coronado con el gorro de la comparsa Los Peregrinos -es el Tron, ex miembro de la compasara de Aragón el que lo lleva- empiezan a navegar por el mar de gente hacia un escenario, también resto del montaje vespertino, que viene como anillo al dedo al homenaje.

Hay gorros improvisados de sus agrupaciones, telas con la figura del Capitán Veneno, carritos de bebé en medio de la bulla... La marabunta vira a las maderas, a las que empiezan a subir rostros conocidos del Carnaval sevillano. Está Pedro Antonio Serrano El Canijo; Antonio Álvárez El Bizcocho junto a su bombista Alba y varios miembros de su grupo; no faltan tampoco miembros de la chirigota sevillana sensación en el último COAC, Daddy Cadi, ni varios jóvenes de aprupaciones sevillanas. Ni por supuesto Fede Quintero, periodista sevillano que sacó la chirigota Los pre-paraos y amigo íntimo del desaparecido.

Ya con las miradas puestas en alto, Quintero, megáfono en mano, dedica unas emotivas palabras a su amigo y agradece el apoyo en nombre de su viuda, Luisa, y el hijo de escaso mes y medio de la pareja, Silvio. La lectura del último poema que dejó Juan Carlos en sus últimos días de vida precede al homenaje más puro. El legado del Capitán cantado por sus aficionados como sus auténticas bandas sonoras de vida.

Pasodoble de Los Yesterday 'Aunque diga Blas Infante'. / A. Galiano

El grupo improvisado que está sobre las tablas empieza con el Aunque diga Blas Infante de la chirigota Los Yesterday (1999). Continúa con la última cuarteta de la comparsa Los Peregrinos (2017), un Credo carnavalesco que remata el más de un millar de personas presentes con los brazos abiertos apuntado al cielo al son de "Creo en la vida eterna de carnavales". Y sigue y sigue de casi forma espontánea con las letras más conocidas que deja el irrepetible autor.

Presentación de la chirigota Los Yesterday / A. Galiano

Otro grupo de chavales coge la voz cantante en las maderas y recuerda al Aragón más cupletero con la chirigota Los tintos de verano (1995) como excusa. Y suena y suenan más coplas. El pasodoble a las madres Por anchos que sean los mares de la comparsa Los Mafiosos (2018); el Yo me enamoré de ti por culpa de los carnavales de Los Inmortales (2004); la presentación de Los Peregrinos... e himnos y más himnos durante más de una hora en boca de su "chusma selecta" que luego se disgrega por la Alameda para seguir recordándolo en grupos más reducidos hasta altas horas de la madrugada, como si se tratara de una barbacoa de playa (sin cara de pena) o un rincón de los barrios gaditanos del Pópulo o la Viña.

'Igual que en una mezquita', de Los Millonarios. / Cinta Linares

Un sinfín de gargantas que una noche de mayo (que son en las que él prefería visitar a su amor en la comparsa Los Parias) sirvieron para rendir tributo a un coplero que ya fue y será inmortal.

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