Carnaval de Cádiz|Si caminito del Falla

El cuarteto de Gago empieza una buena peoná

  • Los componentes de la contrata 'Vida y obra de Juan Carlos I, Bajo D' se preparan para echar mezcla a la eterna reforma de una casa en medio del Falla

Ángel Gago haciendo como el que trabaja en El bar nuestro de cada día, donde se han vestido este martes. Ángel Gago haciendo como el que trabaja en El bar nuestro de cada día, donde se han vestido este martes.

Ángel Gago haciendo como el que trabaja en El bar nuestro de cada día, donde se han vestido este martes. / Julio González

El cuarteto de Gago, Miguel Ángel Moreno, Cossi, Chicho y Figue ha llegado dispuesto a reformar el Teatro Falla. Bueno, más bien, el Bajo D de la avenida Juan Carlos I, donde estos geniales cuarteteros echarán la gran peoná del Concurso, dispuestos a conquistar ese primero que tan cerca han tenido, y tanto se les ha resistido en los últimos años.

“Ojalá que llegue este concurso, un año en el que además no está Morera, pero en el que regresan los niños y Aguilera, así que hay que esperar al menos a ver qué tal la cosa hoy”, dice José Manuel Cossi mientras observa la transformación de sus compañeros en albañiles. En unos peones imposibles, que se llama la empresa integrada por el aprendiz José Manuel Figueroa y el oficial y director del cuarteto, Ángel Gago. Una contrata dispuesta a trabajar sobre las tablas, que no tanto en la casa a reformar del matrimonio formado por Miguel Ángel Moreno, que es la mujer y Chicho, en el papel de marido, fontanero... y lo que haga falta.

“Esto es una obra que no acaba nunca, donde se cumple aquello del ‘po ya que’ esto, ‘po ya que’ lo otro”, explica Gago, poco antes de enfundarse la camiseta con el logo de la empresa ‘Peón imposible’, el pantalón con la etiqueta puesta “pues tengo que confesar que yo no trabajo mucho”, la agenda sin estrenar, la peluca, unos zapatos de seguridad con pestillo incluido y una chaqueta para el currelo al que no le falta ni un detalle. “Mira estos son mis galones”, señala de los adornos que salpican las mangas a base de tramos de metro cortado y lápices.

Figue, que este año acude sin silla pero todavía fastidiado del pie, se calza el mono de trabajo y la gorra para atrás, antes de echarse al hombro la cuba de la mezcla, mientras que Chicho se coloca su traje chaqueta azul y el autor, Miguel Ángel Moreno, que además está embarazada, sus leggings, blusa blanca y rebeca rosa, a juego con el brilli brilli de los tenis que calza. Del maquillaje se encarga Inma Corchado y del material... “de eso me encargo yo, que me gusta mucho”, adelanta Ángel Gago de un personaje experto en romper tabiques, y que promete “dejarme el bigote” para próximos pases.

Una contrata que da para rato, una obra eterna en un piso de Cádiz, “un tema sencillo con personajes sencillos, que recuerda a los de ‘Los pensionistas se las dan de artistas’, dice Cossi desde la barra de El bar nuestro de cada día, antiguo 606, un rincón carnavalero de la Viña que a medida que transcurría la tarde se iba colmando de amigos y medios.

Y familia, como el ya conocido y bautizado ‘mini Gago’, su hijo Mario, que hace unos días debutó junto a su hermano Asier en el concurso de infantiles en la modalidad de cuarteto alcanzando la final, ante lo que se mostró “muy contento, me gustó mucho y ya seré cuartetero para siempre”. Porque, como no puede ser de otra manera, “mi padre es mi referente”, confiesa el pequeño de la gran experiencia que acaban de vivir.

Así que la mezcla está echada, a ver a cuánto asciende la obra.

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