Coro 'Tócame' | Julio Pardo

Instrumentos afinados para tocar la fibra sensible

  • Los componentes del coro de Julio Pardo, padre e hijo, y el Canijo, 'Tócame', se meten en el papel de estos objetos musicales a los que no les faltan ni un tipo de detalle

Dos de los integrantes del coro 'Tócame' se enfundan en el tipo. Dos de los integrantes del coro 'Tócame' se enfundan en el tipo.

Dos de los integrantes del coro 'Tócame' se enfundan en el tipo. / Julio González

Los integrantes del coro de Julio Pardo vienen dispuestos a tocar la fibra sensible del aficionado. Dispuestos a emocionar, a tocar y que le toquen como instrumentos que durante los meses de ensayo han sido afinados para interpretar esta particular melodía.

Así lo cuenta Julito Pardo, nervioso en los momentos previos del estreno sobre las tablas del Teatro Falla y sin el calor en estos momentos de su padre, “que sigue ingresado, está bien, en planta, pero imagina cómo debe andar por no estar aquí”.

Julio Pardo hijo, que lleva 21 años como componente del coro, y que se ha sumado a la autoría junto a su padre y José Antonio Pedro Serrano ‘el Canijo’, cuenta que ha trabajado con toda la ilusión y ganas “de ver cómo queda en escena, ver el resultado de todo lo que hemos hecho y ver si logramos transmitir el mensaje que hemos querido dar”.

Un mensaje lanzado a través de la música, de “instrumentos que cobran vida, que cuentan la vida de una persona desde que nace hasta que muere y que emocionará mucho, pues es muy sensible y es una historia en la que el Canijo se desenvuelve maravillosamente bien”, cuenta del tono argumental de un repertorio escenificado por todo tipo de instrumentos.

Entre ellos, bandurrias, “que somos los de la orquesta”, explica el director Juan Lucena, “están las tubas americanas, que las representan la cuerda de bajos;las trompetas y tambores que son los segundas, los violines que son los tenores, y también hay clarinetes, arpas y hasta un acordeón”, enumera mientras se van transformando en esta particular orquesta desde el Aula de Cultura ubicada en la calle Venezuela, en pleno barrio de la Viña.

No les falta un detalle a estos instrumentos que, como cada año, vienen dispuestos a tocar la gloria, “vamos a por todas, como siempre, a ganar” dice el veterano Juan Lucena, que también se acuerda de su compañero y amigo Julio Pardo, “que está que se sube por las paredes”.

Cerca de él, el arpa toma cuerpo, forma y color de la mano de la maquilladora que está al frente de este trabajo, Elena Grosso, “que estoy tratando de marcar mucho las facciones e introducir toques de fantasía acorde a cada instrumento, con mucho dorado y mucho color”, cuenta mientras plasma algunas pinceladas azules en las cejas de Jesús, “que voy vestido de príncipe, pues el arpa es un instrumento medieval, y la historia es que cuando levanto los brazos y los voy moviendo se ven las cuerdas del arpa”.

De esta manera, cada uno porta toda una serie de curiosos detalles, como el clavijero de las bandurrias o el arco del violín, entre otros muchos, que vienen a completar el golpe de efecto del escenario, obra de Artevida Factory, con Álvaro Ortega al frente.

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