La Pelota de Papel

Entre el tedio y la miga

  • Esta Liga la hacen interesante los modestos, de la resurrección del Málaga a la lucha por no descender.

Los años empiezan y acaban como las temporadas de fútbol. Van pasando y parece que nada cambia. La vida, en definitiva, sigue igual. Y es que cuando factores externos, la economía fundamentalmente, tienen más peso que lo que ocurra en el césped al final nada se sale del guión más o menos establecido. Atrás quedaron ya los años en los que un Deportivo o un Valencia eran capaces de pelear y ganar la Liga a los llamados grandes, que lo son, además de por su masa social y títulos, por su dinero. Ahora casi es más interesante en el campeonato la pelea por la plaza de Champions que sobra -en España parece que el Barcelona el Real Madrid y el Atlético tienen licencia A, como si fuese la Euroliga-, saber cuál será el equipo revelación de turno y, por supuesto, la pugna por evitar el descenso, cada vez más abierta porque el nivel de casi diez equipos de la Liga es muy similar.

El cuento de siempre

Para darse cuenta de ello no hace falta más que echar un ojo a la clasificación del año pasado a estas alturas del campeonato. Como ahora, la diferencia entre el Atlético, el Barcelona y el Real Madrid era de cuatro puntos, con la diferencia de que entonces los merengues eran líderes y los colchoneros, terceros.

Tan aburrido se está convirtiendo la Liga que hasta el Eibar, ese conjunto milagro que se codea por los campos de Primera División porque salvó la categoría por el descenso administrativo del Elche-pese a que hay clubes que debían y deben más dinero, pero ésa es ya por desgracia otra historia-, está clavando sus números de hace un año. Tras la jornada 18 era octavo con 26 puntos, el mismo puesto que ocupa actualmente aunque con un punto más. Lo que es el fútbol. El menor presupuesto del campeonato y en media vuelta, si no se tuerce las cosas como la campaña anterior (casi imposible repetirlo), tiene media salvación en el bolsillo. Las cosas bien hechas tienen su mérito y Mendilibar está sabiendo sacar el máximo rédito de todos y cada uno de sus futbolistas. Ninguno es una megaestrella de las que dedican más horas a hacer anuncios que a entrenarse, pero saben jugar a esto de darle a una pelota y meter más goles que el rival.

Tan simple como eso pese a que haya entrenadores que se llevan todo el partido tomando apuntes en una libreta, como si sus millonarios futbolistas les preocupe que el delegado de la clase apunte sus nombres en la pizarra. Esos jugadores son los que ponen y se quitan a técnicos de encima, aquí en Inglaterra y hasta en China. Así que, moraleja, hagan jugar a su equipo con una filosofía clara, como el Eibar, sin inventar el fútbol, que eso ya lo hicieron hace años.

Así ha salido del pozo el Málaga de Javi Gracia. Señalado hasta hace un mes y casi subido ahora a los altares por una resurrección lograda a base de victorias. Cuatro consecutivas y un empate antes. El cuadro malacitano lleva 13 tantos a favor esta temporada en 18 partidos y ocho de ellos los logró en los últimos cinco partidos. Más que nunca, goles son amores.

Por abajo, mucha miga

Pero la miga de verdad está en el infierno. Son casi los de siempre; pocos cambian, pero no por ello la lucha es menos interesante. A principios de 2015, como en este inicio de 2016, por ahí andaban el Levante, ahora colista tras seis partidos sin ganar, cinco de ellos con derrota; el Granada, que este curso intenta respirar con los goles de Peñaranda; el Getafe, un clásico por estos lares que suele reaccionar al final; además de los recién ascendidos. Una pelea que dura 38 jornadas, más que otras, sin duda, y que cuesta sangre, sudor, lágrimas... y dinero.

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