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Los supervivientes de Saitama repiten

  • Sólo seis españoles y otros tantos griegos se ven las caras tras hacerlo en la final de Japón de 2006

Ya no hay posibilidad de error. Ya son sólo 16 equipos los que quedan en la pelea que se inicia a cara o cruz con los octavos de final, que empiezan fuerte: Serbia- Croacia (17:00), un duelo de máxima rivalidad regional en el que se mezcla el baloncesto con el orgullo, la historia la política y las heridas que poco tienen que ver con el deporte.

Más tarde, España, la actual campeona del mundo, se topa con otra de las favoritas a la medalla de oro, Grecia, en un duelo que reedita la final del Mundial de 2006 en Japón, de la que ayer se cumplieron cuatro años. Sólo 12 son los supervivientes de ese duelo, seis por cada bando. En España intentan revalidar el cetro mundialista Navarro, Rudy Fernández, Mumbrú, Garbajosa, Felipe Reyes y Marc Gasol, mientras que en los helenos repiten Spanoulis, Diamantidis, Zisis, Fotsis, Tsartsaris y Schortsianitis, con hambre de venganza.

Ni Pepu Hernández ni Panagiotis Yannakis están ya en los banquillos, pero tampoco estrellas como Pau Gasol, que se tomó un año sabático tras sus éxitos con los Lakers, Calderón, baja de última hora por una inoportuna lesión y el referente heleno Papaloukas.

Mañana será el turno del Eslovenia-Australia y del partido que paralizará a todo el país anfitrión: Turquía, invicto, choca con la atlética Francia. Para el lunes queda el partido de Estados Unidos, también invicto, que debe tener un encuentro plácido ante Angola, mientras que Rusia se medirá a la sorprendente Nueva Zelanda, que ansía repetir las semifinales de hace ocho años en Indianápolis.

Estados Unidos ha dado imagen de seriedad y solidez en la primera fase. Sólo sufrió ante Brasil, lo que puede hasta llegar a ser positivo. "Ahora tendremos partidos con finales ajustados y la experiencia de Brasil nos hará mejores", dijo el base Stephen Curry. Los NBA, pese a la ausencia de sus grandes estrellas, son claros favoritos para recuperar un oro mundial que no ganan desde 1994.

Los octavos se cierran el martes con el partido entre Lituania, también imbatida, y China, y con el gran clásico del fútbol sudamericano trasladado a un parqué de baloncesto: Argentina-Brasil. Por si la rivalidad y lo que hay en juego fueran poco, la pimienta la agrega que Rubén Magnano, el argentino que llevó a su país a la final del Mundial de 2002 y a la medalla de oro olímpica en los Juegos de Atenas 2004, es ahora el técnico de Brasil. Scola, máximo anotador del Mundial con una media de 29 puntos, es el gran peligro de Argentina, que tiene también mucho que temer por el otro lado, como por ejemplo la conexión de Huertas con el pívot Splitter o la amenaza de Leandro Barbosa o de Marcelo Machado desde el perímetro. El oro está a cuatro partidos, a cuatro victorias, y se entrega el 12 de septiembre.

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