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Esta es la senda

  • El San Fernando pasa por encima del Ontinyent y le endosa una goleada en un gran partido La afición despide con una tremenda ovación al equipo azulino, que convence para seguir soñando con subir

Las sensaciones. Esas con las que te quedas al final, nos dicen que el San Fernando es un tranvía sin freno, una locomotora cuya estación final no es otra que es que pone el nombre de Segunda B. Las sensaciones, esas que quedan al final, nos dicen que la maquinaria está lo suficientemente engrasada para que nadie frene su recorrido y que la senda ya está descrita, solamente hay que seguirla. Ayer, las sensaciones dejaron que el caminito de Segunda B es por el que quiere coger este San Fernando que brilló a la luz del sur y que se merendó a un Onteniente que no tuvo más remedio que asentir con la cabeza y claudicar ante la superioridad isleña.

Y eso dejó estampas que ya en esta temporada pasarán a la historia. Dejó la estampa de una afición que comienza a entregarse de manera sublime. Dejó la estampa de un equipo que fue soberano, soberbio y rey por un día. Y dejo un futuro esperanzador para todos los azulinos.

Luego vendrá eso de la humildad, de no lanzar las campanas al vuelo, de ir pasito a pasito y de no tener confianzas. Pero lo que hizo ayer el San Fernando inspira todo tipo de ellas, de confianzas.

Y eso que había cierto resquemor. Todavía con el uno a cero de la ida los isleños no la tenían todas consigo y andaban en los prolegómenos del encuentro algo dubitativos.

Pepe Masegosa si lo tenía claro. Equipo de gala. Con lo que hemos llegado hasta aquí, si las cosas salen como tienen que salir, sin problemas. Ese era el argumento de un entrenador que ayer se ganó, más que nunca, el cariño de los suyos.

Pues al cuatro-cuatro-dos. Con una defensa a la antigua esencia, sus dos centrales y sus dos laterales. Prolongación de éstos últimos en el centro del campo por las bandas y dos trabajadores con calidad en la zona ancha. Arriba, los dos estiletes con los que cuenta y, los dos que entraron en el corazón de los valencianos como cuchillo caliente en mantequilla.

Así comenzaba ha hacer daño. Los de Ontiyent tenían que venir a marcar su gol, ese que les diese toda la vida del mundo y eso hizo que su defensa estuviese, en el inicio del choque, algo adelantada. Para Ñoño, un caramelo en día de colegio. Las internadas del recientemente padre, comenzaron, a las primeras de cambio a dar peligro y ya en el 6' avisaba en un balón que tuvo que sacar Ortuño, el primero de varios que le sacó el portero valenciano al delantero isleño.

No tardaron mucho los locales en poner el camino de rosas. Cuando el envite entraba en el minuto 10, una internada de Ñoño por la banda derecha culminó en un medido centro que Dani Martínez enviaba lejos del alcance de una Ortuño que se partió literalmente para intentar despejar el cuero. Uno a cero. Algarabía y fiesta en el antiguo Bahía Sur.

A partir de ese momento, aquí paz y después gloria. Los isleños se quitaron los nervios que pudrían haber tenido con un juego atractivo, vistoso y bonito de cara a la galería y al Ontinyent le pesó el tanto como una losa, o como una docena de losas.

Con ello transcurrió la primera mitad. En el 22' Peleteiro disparó por primera vez ante un seguro David Zamora y en el 40 vino el preludio de lo que sería definitivo. Un robo de balón de Tati Maldonado fue lo que antepuso a un pase medido a Ñoño que en solitario ante el cancerbero valenciano disparó al muñeco. Ortuño sacó ésta con el pie y miró atónito como un minuto después, una falta lanzada desde la frontal del área con maestría por el propio Maldonado rozó el travesaño. Se olía el segundo tanto y no tardó en llegar.

En el 42, Dani Martínez se convirtió en el más jartible de la clase y su insistencia terminó con un nuevo robo de balón y una maestría espectacular para hacer el dos a cero. Ayer, Dani Martínez fue Don Daniel, se doctoró en el equipo azulino y ha sido, sin duda alguna el hombre de la eliminatoria.

Ya el dos a cero dejaba a las claras que la segunda mitad sobraba. Era el saber si se aumentaría la ventaja o, por contra, hasta ahí había quedado la eliminatoria. Pero el Iberoamericano empujó de lo lindo y Tati Maldonado respondió a ese empuje con un soberbio gol, obra del equipo.

Un balón de Gabi en profundidad para Ñoño permitió la internada de éste, el pase al delantero y el gol que rompía con la fiesta en el campo y en las gradas.

Ya daba igual que Cristian marcase de penalti el de la vergüenza de un equipo señorial, ni que Peleteiro diese un susto con un tiro al travesaño. Y daba igual porque los isleños disfrutaban de lo que hacían y, encima, lo hacían bien.

Jesús participó en la fiesta con una doble pared que terminó con el segundo tanto de Maldonado y el cuarto isleño y entre palmas y vítores terminó un encuentro completísimo, apasionante y definitivo.

Los isleños han puesto la primera piedra de las tres que tienen que colocar para poder ascender. Ayer se encontró el camino, se siguió el sendero, se arrancó una máquina que no tiene que frenar hasta llegar a su estación término.

David Zamora

Gabi

Sergio Iglesias,68'

Ale Granado

Sergio Castillo

José Mari

Jorge Herrero

Carlitos

Adrián, 75'

Dani Martínez

Ezequiel

Ñoño

Jesús, 80'

Tati Maldonado

Ortuño

Peleteiro

Ángel Ortega

Abraham s.c.

Pereira, 20'

Escudero

PabloVázquez

Masamet, 70'

Miguel

Pablo Vázquez

Cristian

Mauro

Segura

Adrián, 69'

Goles: 1-0 (10') Dani Martínez. 2-0 (42') Dani Martínez. 3-0 (58') Tati Maldonado. 3-1 (72') Cristian, de penalti. 4-1 (87') Tati Maldonado. Árbitro: Alcaraz Yáñez (ceutí). Amonestó a Gabi, S. Iglesias, Carlitos y Escudero. Incidencias: Unos 4.000 espectadores en el Iberoamericano de Bahía Sur.

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