fútbol lTercera División

La satisfacción del retorno

  • Manolo Sanlúcar destaca "el cariño y respeto que me profesa el racinguismo"

Los sonoros aplausos emanados de tribuna cuando el entrenador del Mairena, Manolo Sanlúcar, controló con un toque peculiar un balón que, proveniente de una acción del juego, llegaba a su zona técnica, ejemplificaron el reconocimiento que la afición del Portuense muestra a quien fue uno de los grandes artífices del ascenso a Segunda B (19 goles anotó aquella campaña) y uno de sus efectivos más emblemáticos durante 4 temporadas.

Sanlúcar, quien tras abandonar el Racing, en el que militó desde la temporada 2005/06 hasta la 2008/09, se enroló en el Ceuta, donde colgó las botas para entrenar primero al Bornos y en la actualidad al Mairena, agradece "el cariño y respeto mostrado el pasado domingo por la afición rojiblanca".

El técnico, que entiende que su equipo hizo méritos para ganar y que desterró con su juego alegre esa imagen especulativa y antipática que se tenía de los blanquinegros, es claro cuando contesta con qué se queda deportivamente de aquellos tiempos pasados: "Con los 13 profesionales que nos mantuvimos, junto a Jordi Fabregat, jugando sin cobrar, lo que salvó al club y le permitió que, a día de hoy, siga compitiendo. Allí había gente incapaz de afrontar sus pagos y que, pese a ello, continuaba defendiendo la camiseta. Eso tiene un valor incalculable".

Otras imágenes no son tan gratas, sobre todo "mi lesión de fractura de tobillo" y el sentirse "engañado", junto a sus compañeros de entonces, tanto por el presidente, Manuel Lores, como por la junta directiva que le sucedió, toda vez que "nos prometieron que cada uno cobraría lo suyo y nos enteramos en una asamblea de la decisión de meter al club en ley concursal, cuando antes nos insistían en que no contemplaban dicha medida".

Con todo, Sanlúcar, que perdonó a la institución un año de contrato, opta por quedarse con lo positivo y se felicita de "haber podido recuperar el ambiente del Cuvillo".

Lo cierto es que, pese al carácter reciente de su título de entrenador nacional (obtenido en julio tras recibir las enseñanzas de los "muy bien preparados" profesores del Colegio de Cádiz) Sanlúcar viene demostrando una notable pericia desde el banquillo: su equipo ocupa la cuarta plaza y, en el transcurso del encuentro, denotó una serenidad poco habitual, lejos de aspavientos y griteríos. Todo indica que aquel habilidoso delantero que hizo del gol su hábitat natural se desenvuelve ahora, con la misma sapiencia, en el área del banquillo.

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