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El saque catapulta hacia el triunfo a Nadal

  • Menos potente que en 2010 pero mucho más efectivo

En 2010, cuando ganó su único Abierto de Estados Unidos, Rafael Nadal logró el saque más potente de toda su carrera: 217,4 kilómetros por hora. Ahora apenas supera los 200, pero su servicio parece más seguro que nunca.

El ritual previo sigue siendo el mismo, pero justo después Nadal lanza su saque, toma la iniciativa en la mayoría de puntos y gana el juego. Y así, la misma sintonía las últimas 82 veces en las que el español estuvo al servicio. Hay que retroceder a las semifinales de Cincinnati, ante el checo Tomas Berdych, para verlo perder su saque.

El de Manacor es el tenista que más puntos gana con su primer servicio (80 por ciento) y con el segundo (66). El secreto no reside en la potencia, sino en el porcentaje de primeros y la colocación. "Después de muchos años probando todo tipo de cosas con el saque, mejorándolo para que fuera más potente y me diera más, llegamos a la conclusión de que no necesito sacar como entonces para jugar bien", explicó Nadal cuando llegó a Nueva York.

El número dos del mundo no echa de menos la potencia que tenía su saque en 2010: "Las probabilidades de que me desestabilice son grandes. La bola se vuelve más rápida y suele bajar bastante mi porcentaje de saques".

El alemán Philipp Kohlschreiber fue el que más cerca estuvo de romper a Nadal en lo que va de torneo, ya que disfrutó de dos bolas de break y en una de ellas se quedó a centímetros de mandar un smash a la cinta de la red.

Nadal, que sólo cedió ocho veces su saque en la gira americana, acumula 20 victorias consecutivas en cancha dura, con 45 sets ganados y apenas seis perdidos. Su nuevo saque le permite también subir mejor a la red, donde ganó hasta ahora el 82% de los puntos, y lo ha convertido en invencible en Flushing Meadows.

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