fútbol liga DE CAMPEONES

Un punto con gran sabor

  • El Sevilla logra una épica igualada tras irse el Liverpool al descanso con un 0-3

  • Pizarro, en la prolongación, lleva el delirio al graderío

El argentino Pizarro celebra el gol con Emre Can frustrado. El argentino Pizarro celebra el gol con Emre Can frustrado.

El argentino Pizarro celebra el gol con Emre Can frustrado. / antonio pizarro

El Sevilla empató en la prolongación de un choque que perdía 0-3 al descanso después de un baño del Liverpool, pero en la segunda fue todo lo contrario y los hispalenses se lo creyeron, con lo que ahora los dos equipos dejan los deberes de pasar a octavos para la última jornada.

Cumplía el Sevilla un año sin perder en su estadio, cuando lo hizo ante la Juventus también en la Liga de Campeones, y parecía que iba a romper la racha, pero llegó un empate inesperado por lo visto en el primer periodo y el técnico alemán Jürgen Klopp tendrá que volver a espera para ganarle al Sevilla, al que ya se ha medido en siete ocasiones, con un balance de tres derrotas y cuatro empates.

Una hora antes del partido, conocido el empate que arrancó el Maribor esloveno en la prolongación del encuentro de Moscú ante el Spartak (1-1), dejó las cosas algo más claras a los dos contendientes del Sánchez-Pizjuán.

Ambos se clasificaban matemáticamente para los octavos si ganaban pero el empate no les valía a ninguno para asegurarse estar en la siguiente fase a falta de una jornada para que concluya ésta, aunque también con la derrota dependían de ellos en el último partido para seguir en la competición.

Todo lo planteado se le vino abajo a Eduardo Berizzo al minuto y treinta segundos, cuando en uno de los debes del equipo en todo lo que va de temporada, la descoordinación defensiva, aprovechó el Liverpool para poner el 0-1 con un remate a placer de Firmino. Los de Klopp se mostraron tras al tanto con más recursos que el Sevilla, con el centro del campo bien cubierto con Henderson y Wijnaldum y con Coutinho dando juego a los tres de arriba, Mane, Salah y el propio Firmino.

Ante eso, el juego lento del Sevilla le dio pocas opciones, aunque en un par de ellas tuvo clarísimo el empate en las botas de Nolito, que remató a la cepa de un palo, y Ben Yedder, al que le respondió bien el meta Karuis.

No entraron, y el conjunto inglés volvió a avisar de que no había bajado la intensidad con Firmino como protagonista y esta vez evitando el segundo Sergio Rico. El segundo tanto, a la salida del córner, fue un calco del primero, otro gran despiste defensivo sevillista que en esta ocasión lo culminó Mane, y el tercero el segundo de Firmino a placer tras otro contragolpe.

Vio el Liverpool que podía hacer más sangre ante un rival que no sabía si defender el 0-3 para que no le hicieran otro o irse al ataque sin fe con el peligro de que le cogieran en otra contra, pero lo que sí pedía a gritos era el descanso.

En la segunda parte, Berizzo sacó de inicio a Franco Vázquez por N'Zonzi para intentar que su equipo tuviera mas creación y no sólo posesión y Ben Yedder, en un buen remate de cabeza, marcó a los seis de la reanudación.

El Sevilla fue otro por momentos, lo mismo que el inglés, que pasó por sus primera fatigas, hasta el punto de que Ben Yedder marcó un penalti (2-3) que le había hecho a él el ex sevillista Alberto Moreno.

Así se entró en el último cuarto de hora, con la formación visitante que logró capear el temporal y que buscó una nueva contra para matar el partido definitivamente, pero no lo hizo y el argentino Pizarro logró el empate en la prolongación ante el delirio del Sánchez-Pizjuán.

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