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Entre pesadilla y espectáculo

  • El viento y los temidos adoquines animan e incrementan la dificultad de la primera semana

Primero el fuerte viento del Mar del Norte, después el muro de Huy y más tarde el temido adoquinado: la pesadilla del Tour de Francia 2015 no está en las montañas de Los Alpes o los Pirineos, sino en una primera semana llena de baches e inconvenientes.

Los favoritos, todos especialistas en montaña, podrían perder un valioso tiempo hoy sobre los pavés de la cuarta etapa, cuyo recorrido se conoce como El infierno del norte. "Los ciclistas es lo último que quieren ver. Para nosotros, los aficionados, es un espectáculo, un drama", señaló Jens Voigt, ex ciclista y comentarista de la ronda gala para la NBC.

Nairo Quintana ya perdió el domingo tiempo debido a los abanicos que formó el viento en Holanda. Hoy no podrá descuidarse. "La primera semana puede ser decisiva para Quintana", apuntó Chris Froome.

El campeón de 2013 no tiene precisamente los mejores recuerdos del norte de Francia. El año pasado no pudo ni llegar al adoquín tras romperse la muñeca en una caída. Em 2014, el gran beneficiado de los pavés fue Vincenzo Nibali, que sacó 2.35 minutos a Contador en aquella etapa. El español, que abandonó algunas jornadas después por un golpe en la rodilla, llegó ese día a la meta con la cara mirando al suelo y lleno de barro.

Nibali tendrá esta vez que arriesgar en Cambrai, pues el domingo perdió también cerca de un minuto y medio respecto a Froome y Contador por culpa del viento. Su mejor ayudante podría ser Lars Boom, el ganador el año pasado en el infierno de adoquines. En total, hay 13,3 kilómetros de pavés y el último tramo está a pocos kilómetros de la meta.

Para Quintana y compañía es un horror, pero para otros, como John Degenkolb, ganador este año de la París-Roubaix, es una oportunidad para lucirse. "Me he preparado mucho para este día. Por supuesto que mi victoria en Roubaix habla a favor de mí, pero la etapa no se puede comparar con una clásica de un día", señaló el alemán, que aún no sabe lo que es ganar una etapa en el Tour.

La discusión sobre el sentido de esa tortura se fue rebajando con el paso del tiempo entre el pelotón. "Pertenece al Tour. Es una etapa grandiosa", dijo Tony Martin. Y eso que sufrió una fuerte caída en 2010 sobre el pavés.

Precisamente fue una caída la que provoxó ayer el caos, por mucho que no hubiera adoquines. Williams Bonet perdió el control de su bicicleta y arrastró a otros 20 corredores al suelo.

La jornada de ayer terminó en las rampas de Huy, un avance de la pesadilla que aguarda hoy. "Será otro día peligroso", vaticinó Purito Rodríguez.

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