Fútbol | División de Honor Andaluza

El particular tsunami del Chiclana CF

  • El equipo blanco ocupa la penúltima posición y sólo ha sido capaz de marcar cuatro goles.

José María Román 'Lupi', entrenador del equipo chiclanero. José María Román 'Lupi', entrenador del equipo chiclanero.

José María Román 'Lupi', entrenador del equipo chiclanero. / SONIA RAMOS

El Chiclana CF no está atravesando un buen momento y eso es algo que no se puede negar, pues los números son los que son. Tras siete jornadas de liga es penúltimo, con seis puntos de 21 disputados. Curiosamente, solo ha recibido ocho goles (los mismos que el Viso, tercer clasificado) pero es el equipo que menos dianas ha marcado: solo cuatro. Y es ahí donde radica el gran problema del conjunto blanco.

Es indiscutible que el club tiene una plantilla y muestra una imagen en los partidos como para no pasar apuros en esta categoría pero la realidad es que está ocurriendo todo lo contrario. La falta de gol deja al descubierto que la gestión del ataque no está funcionando bien. Durante los encuentros, se ve a los delanteros incómodos al controlar balones según el modelo de juego y no generan situaciones comprometedoras frente al portero en el uno contra uno como para tener ocasiones claras de gol. Por el contrario, el Chiclana sí que lo intenta en campo contrario más que en el propio a la hora de formular su planteamiento o en las recuperaciones tras pérdidas, pero acusa mucho el balón aéreo en la parte ofensiva y en esa zona del campo también hay mucha congestión con frecuencia.

Por eso es tan incomprensible que teniendo lo que tiene este equipo esté donde está. Porque el Chiclana no está abajo por ser un equipo superado por sus rivales en cada partido o porque la plantilla no dé para más. He ahí que no sea nada fácil encontrar la causa que origina el problema que trae de cabeza a todo el cuerpo técnico. Los chicos de Lupi salen con intensidad en cada partido y se vacían en en campo. Han demostrado que estudian al detalle a cada rival, que tienen la capacidad de adaptarse a cualquier sistema y que en la mayoría de los encuentros crean multitud de ocasiones de gol. Es decir, solo hay que traducir las buenas intenciones en hechos reales, la intensidad y constancia en efectividad de cara a gol. Algo que se dice pronto pero que no es tan fácil obtenerlo de tantos jugadores a la vez, en una situación tensa y durante 90 minutos.

Lo más positivo de la semana es que el Chiclana consiguió el segundo de sus objetivos, que era el de mantener la portería a cero. Se nota la mejora que se ha producido en el trabajo defensivo, si bien es cierto que lo consiguió de manera polémica, pues el árbitro pitó un fuera de juego inexistente en la jugada que culminó el Cartaya después en gol.

El propio Lupi se mostró contundente al recordar que "sería demagogo e injusto hablar de un error arbitral que nos favorece en esta ocasión cuando venimos de sufrir otros que nos han perjudicado mucho, en esta ocasión sin ir más lejos con el penalti que no nos ha pitado". La confianza en el míster y su cuerpo técnico es total y estamos seguros de que más pronto que tarde se hablará de esta etapa como un mal bache.

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