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El pánico, a sus anchas en Valencia

La derrota por 7-0 en Barcelona no sólo supone su adiós a la Copa del Rey, sino que sume al Valencia en el pánico ante la pésima racha de resultados y los cada vez más graves problemas del equipo bajo el mando del inglés Gary Neville.

El Valencia fue el miércoles un muñeco roto en manos de un Barcelona que goleó en la ida de las semifinales sin necesidad de jugar a su máximo nivel. El equipo regresó nada más terminar el encuentro y un centenar de hinchas esperaron a los futbolistas para llamarles "mercenarios", entre otras cosas. Lo que vio el equipo ayer al levantarse fueron titulares que retratan una crisis. "Siete goles y un funeral", tituló Marca en una sentencia que ilustra lo que vive Mestalla. Hasta la propia web del club reconoció que "el equipo no estuvo en el campo" del Barcelona. Neville cambió los planes y ordenó un entrenamiento a puerta cerrada. A la salida, otro grupo de hinchas esperó a los jugadores para increparlos, siendo el portugués Andre Gomes quien más se encaró con los aficionados.

El Valencia empezó la temporada en la Liga de Campeones, pero en estos momentos ya no disputa ninguna competición europea y, tras 22 jornadas, es duodécimo en la Liga, a cinco puntos del descenso. "La amenaza está ahí y el que no quiera verlo, que no lo vea", dijo el miércoles el ex futbolista David Albelda. El empresario Peter Lim, magnate de Singapur, se hizo a finales de 2014 con la propiedad de un club en grave crisis económica. Apoyado en el poderoso Jorge Mendes, el asiático invirtió en un equipo que la pasada campaña logró la clasificación para la Liga de Campeones. Sin embargo, el curso comenzó muy mal, con la manifestación pública del divorcio entre la hinchada y el técnico portugués Nuno, quien acabaría siendo destituido el 29 de noviembre.

La sorpresa llegó con el anuncio de su sustituto, Neville, un ex futbolista del Manchester United sin ninguna experiencia como entrenador. El balance habla por sí solo: ningún triunfo en la Liga. La prensa ya baraja nombres de posibles sustitutos, como los de Rafa Benítez o Manuel Pellegrini.

Sin embargo, el gran problema del Valencia es el ahora. La próxima temporada podría ser demasiado tarde.

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