ricardo ojeda lara. jugador portuense, nº 180 del ranking mundial de la atp

"El objetivo de la temporada está claramente cumplido"

  • El profesional gaditano puso el domingo el broche a un gran 2017 con el título nacional por equipos

  • "Jugar la previa de dos torneos Grand Slam fue una especie de premio muy bueno a tantos años de esfuerzo"

Riki Ojeda, con la tapa del trofeo como sombrero, festeja con sus compañeros el título nacional del domingo pasado. Riki Ojeda, con la tapa del trofeo como sombrero, festeja con sus compañeros el título nacional del domingo pasado.

Riki Ojeda, con la tapa del trofeo como sombrero, festeja con sus compañeros el título nacional del domingo pasado.

El tenista Riki Ojeda se halla de descanso durante 10 días en El Puerto, su ciudad natal, tras poner el broche a una fenomenal temporada proclamándose campeón de España por equipos con el Club de Tenis Valencia en Murcia, donde en la eliminatoria de semifinales brilló con un contundente triunfo frente al local Nico Almagro pese al apoyo a este por parte de la afición. Luego tocarán seis semanas de en trenamiento en la capital levantina antes de viajar a Oceanía, donde participará en un Challenger y la previa del Open de Australia, torneo del Grand Slam.

-¿Cómo evalúa su año 2017?

-Lo considero bastante bueno porque se ha producido un salto de calidad y nivel tanto en el juego como en los resultados, lo cual nos ha llevado a otro circuito, el de los torneos Challenger de la ATP, y a un ranking superior. Está claramente cumplido el objetivo de la temporada, que se centraba en asentarme en los Challenger después de años peleando en los Futures, que son una guerra total con muchos jugadores en busca de dar ese salto.

-El caramelo de haber jugado en París y Londres ya no se lo quita nadie.

-Jugar las previas de dos de los cuatro torneos del Grand Slam, ganando un partido en una de ellas, fue una especie de premio muy bonito a tantos años de esfuerzo. Esa experiencia ya no me la quita nadie. Ojalá se convierta en algo habitual jugar previas de torneos de ese calibre y con el tiempo acceder a cuadros finales de citas del Grand Slam y de otros torneos del principal circuito de la ATP.

-¿Cuál considera como momento cumbre de una campaña tan intensa y exitosa?

-Hay varios momentos inolvidables en la temporada, pero si hay que elegir uno quizá me quede con la final que gané en el Challenger alemán de Meerbusch al austriaco Haider-Maurer. La verdad es que atravesaba una gran momento de forma, pues dos semanas antes había llegado por primera vez a unas semifinales de un Challenger, en concreto en la ciudad checa de Liberec. Lo aproveché para obtener el título más importante de mi carrera y entre esos dos torneos acumulé 109 puntos, los cuales me sirvieron para dar el gran salto del año en el ranking. Fue un botín muy grande, más de un tercio de los 291 que poseo en la actualidad.

-¿Le sorprendió el título conseguido en pistas germanas?

-Yo sabía que tenía ese nivel, pero eso me valió para contrastarlo y demostrarlo a todo el mundo con hechos concretos. A ese trofeo de Meerbusch le tengo un cariño especial y por eso lo tengo colocado en la entrada de casa. No era cabeza de serie y el cuadro estuvo plagado de huesos duros de roer, con varios top-100 e incluso algún top-50.

-El inicio de temporada, en cualquier caso, no resultó moco de pavo.

-El arranque fue magnífico. Partía en 2017 con una motivación especial para conseguir pronto los puntos que me facilitaran entrar en la previa de Roland Garros. Era un reto que se presentaba complicado, pero conseguí superar las dificultades gracias a que en mis cinco primeros torneos Futures de la temporada sumé tres títulos, una plaza de finalista y otra de semifinalista. Fue un balance fenomenal el de ese tramo y ahí noté que estaba listo para convertirme en un asiduo de los torneos Challenger. Esos resultados fueron muy importantes para creérmelo teniendo en cuenta que los torneos Futures de principios de temporada están considerados en este mundillo como los más difíciles de todo el año para destacar.

-Entre sus víctimas ilustres encontramos a Robredo, batido en los octavos de Liberec.

-Apenas me dio tiempo de disfrutar aquel triunfo histórico contra un rival que había sido el quinto del mundo. El partido se suspendió por falat de luz con un set iguales y se reanudó la mañana siguiente. Le gané la tercera manga pero casi no pude saborearlo porque esa misma tarde, pocas horas después, me tuve que poner al día jugando los cuartos de final.

-Y de cara a 2018, ¿qué planteamientos tiene?

-El objetivo que nos marcamos para el próximo año es mantenerme en este nivel y alcanzar a menudo las rondas finales de los torneos Challenger como ya me ocurrió con los Futures. Escalar puestos en el ranking resulta cada vez más complicado porque las diferencias de puntos crecen mucho, pero no cabe duda de que mi sueño de entrar alguna vez en el top-100 está más cercano. No descarto que se convierta alguna vez en realidad a base de mucho trabajo, pero lograrlo en 2018 se presenta dificilísimo.

-Dicen que de bien nacido es ser agradecido.

-Agradezco a mis padres el gran apoyo que me han prestado desde que empecé y también quiero mandar un mensaje especial dedicado a mi fan número 1. Es mi abuelo barbateño, que ve todos mis partidos en su ordenador.

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