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180 minutos para volver a sonreír

  • Dos partidos han bastado para que España, con su nuevo seleccionador, devuelva la ilusión a la afición Diego Costa, fiel reflejo del renovado talante

"Hay motivos para creer", dijo Morata el lunes por la noche. Y la afición de la selección española recibió el mensaje del jugador del Madrid para recuperar la sonrisa y la fe en un futuro mejor.

Bastaron 180 minutos para que se produjera la metamorfosis. Tanto anímica como profesional. Fue el debut soñado de Julen Lopetegui, el nuevo seleccionador, quien asistió desde el banquillo a un prestigioso triunfo 2-0 ante Bélgica en un amistoso jugado en Bruselas el jueves y a una goleada 8-0 ante Liechtenstein el lunes, en el primer paso hacia el Mundial de Rusia. "Los cambios a veces son buenos. Esta generación venía de ganar todo, y a veces es difícil dar con la tecla", explicó Morata.

La prensa española también se contagió de las sensaciones transmitidas y Marca opinó que el equipo de Lopetegui ofreció una "impresionante demostración de intensidad y ambición". As añadió que "España acumuló goles y fe".

Es cierto que España es un país que pasa del cero al infinito, y viceversa, en cuestión de un segundo, pero también es verdad que la selección ofreció razones para creer. Liechtenstein es una selección muy pobre, pero tampoco es fácil marcar ocho goles, siete de ellos en la segunda parte, como hizo España. No se conformó con una pequeña cifra, sino que siempre fue a por más. Y Lopetegui también dejó su sello al pasar a defender con solo tres zagueros, propiciando un mayor caudal atacante.

Diego Costa fue el reflejo del renovado optimismo de la selección. El delantero, muy criticado siempre, hizo dos goles y se resarció de malas actuaciones. "Lo que más me dolía era que no estaba jugando bien, porque si uno está participando en algún momento iban a salir las cosas. Me estaba adaptando mejor con la selección y sabía que el gol iba a llegar", comentó.

Mientras, Lopetegui confirmó que sigue confiando en lo que dio éxitos, un estilo agarrado al buen manejo de la pelota, sólo que exigió mucha más intensidad.

Ahora lo que está por ver es si esas buenas sensaciones se mantienen con el tiempo o si el equipo regresa a pasados vicios, en los que era incapaz de mantener una línea positiva en juego y resultado.

No habrá que esperar mucho, pues la selección volverá a jugar el 6 y 9 de octubre dos nuevos partidos de la clasificación para el Mundial. Y serán los más exigentes, pues visitará a Italia y Albania, los dos equipos teóricamente más fuertes de todo el Grupo G.

Al menos, la selección española afrontará estos encuentros con un optimismo renovado tras las últimas decepciones. En el fútbol, dos partidos son suficientes para pasar de la depresión a la euforia.

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