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El mercado de fichajes echa el cierre animado por el Madrid

  • El Barcelona no incorporó finalmente a un central y el Athletic pudo retener a Ander Herrera, objetivo del Machester United. El Atlético cierra la plantilla con el defensa belga Alderweireld y el centrocampista francés Guilavogui.

El Real Madrid esperó al último día del mercado de fichajes para agitar todo el continente con tres movimientos espectaculares: la firma multimillonaria de Gareth Bale, el traspaso-express de Mesut Özil al Arsenal y el regalo de Kaká al Milan. El equipo de Florentino Pérez protagonizó el cierre del mercado y eclipsó el resto de operaciones, que no fueron demasiado llamativas. Sobre todo, resultó sorprendente que el Manchester United no se llevara al volante Ander Herrera, del Athletic de Bilbao, por problemas burocráticos. Mientras, el Barcelona no fichó a un central y el Atlético de Madrid cerró las adquisiciones de dos complementos para el plantel como el defensa belga Toby Alderweireld y el centrocampista francés Josuha Guilavogui. Menos inconveniente tuvo el presidente del Real Madrid para poner su firma en tres contratos diferentes a lo largo del día.

Pocas veces se vio un baile de millones similar en el lapso de un día. Pérez comenzó la jornada incorporando un nuevo galáctico a su proyecto. Presentó al galés Bale, quien firmó por seis temporadas. Cerca de 30.000 aficionados acudieron al estadio Santiago Bernabéu para recibir al nuevo galáctico de Florentino Pérez, presidente del Real Madrid, que pagó al Tottenham más de 90 millones de euros por su adquisición. "Hola, es un sueño para mí jugar para el Real Madrid. Gracias por este gran recibimiento. ¡Hala Madrid!", dijo en esforzado español el zurdo antes de fotografiarse sosteniendo la camiseta con el dorsal número once junto a un Pérez visiblemente entusiasmado. Según fuentes del Tottenham, el Real Madrid pagó 100 millones de euros, pero desde el club blanco se afirma que el traspaso se quedó en 91 millones, lo que lo convertiría en el segundo más costoso tras el portugués Cristiano Ronaldo. Bale evitó hablar de ello. "Me presiona todo lo que quiero que me presione. Quiero jugar mi mejor fútbol y la mayor presión viene de mi lado. (El dinero) no es asunto mío. Quería venir aquí por un centavo o por lo que fuera. No creo que ningún jugador sepa su precio. Es el club el que sabe de estas cosas", insistió.

Si el fichaje de Bale se conocía desde el domingo, más sorprendente fue el fichaje de Özil por el Arsenal, quien en un día hizo oferta y completó fichaje. Lo hizo tras pagar 42,5 millones de libras, un traspaso discutido por parte importante de la afición blanca. Mucho cambiaron las cosas desde el miércoles, cuando Özil participó en un acto promocional y declaró: "Tengo contrato con el Real Madrid hasta 2016. Sé que se ha hablado mucho sobre si tenía oferta de otros equipos, pero me quedo. Tengo muy buena sintonía con el club y mis compañeros, es un placer y honor jugar aquí". El traspaso del alemán generó una profunda división entre la afición del Real Madrid, que tenía a Özil como uno de sus favoritos. Así se pudo comprobar  en la presentación de Bale. Durante varios momentos del acto, los 30.000 aficionados que acudieron al acto gritaron al unísono: "Özil no se vende". Pero el presidente blanco, Florentino Pérez, no hizo caso a esa demanda.

Muy diferente fue la historia de Kaká, quien regresó al Milan después de cuatro años infructuosos en el Real Madrid. Se presentó ante 60.000 aficionados y se marchó abucheado por la afición blanca en cada partido en el que intervenía. En 2009, el Real Madrid pagó 65 millones de euros al Milan y el club italiano lo consiguió gratis. Porque el Milan no pagó nada por Kaká. El Real Madrid prefirió darlo a cambio de ahorrarse un contrato de dos temporadas por 10 millones de euros netos anuales y sus correspondientes impuestos. El club blanco también se reserva un amplio porcentaje de un hipotético traspaso de Kaká a otro club en un futuro. "Pasaron cuatro años y ahora vuelvo. Entendí que lo ideal para mí era volver al Milan. En estos últimos días sabía que estaba cerca de volver, soñaba con escuchar de nuevo los cantos de los tifosi", dijo el futbolista brasileño en declaraciones difundidas en la web del Milan. "Tengo tantas ganas de jugar, es un año especial e importante porque viene el Mundial, pero debo hacerlo bien con el Milan, mi escuadra. Me molestó mucho dejar el Milan, pero ahora es doble la alegría de volver. Estoy muy contento", agregó tras su etapa blanca, que fue para olvidar.

Kaká, de 31 años, regresa así al equipo que abandonó en 2009 para fichar por el Real Madrid y donde vivió su mejor época como jugador desde 2003, acumulando 193 partidos oficiales y 70 goles. El objetivo de Kaká es tener en el Milan los minutos que le faltaron en Madrid con el fin de poder optar a jugar el próximo Mundial, que se celebra en su país.

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