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De la ira a la reinvención

  • Los Lakers anuncian a bombo y platillo el regreso tras una grave lesión de su estrella, Kobe Bryant

En los 240 días transcurridos entre la rotura del tendón de Aquiles el 12 de abril y su regreso hoy a las canchas, Kobe Bryant pasó de la rabia, las dudas y la incomprensión a la certeza de que debe reinventar su juego. "Creo que irá bien, pero mi juego tiene que evolucionar, no voy a ser lo explosivo que era hace tres o cinco años, tendré que hacer ajustes", dijo Bryant en una entrevista a la CNN después de que los Lakers anunciaran su vuelta con un épico vídeo.

Ríe en televisión, ilusionado como si fuera su debut, liga en la que comienza su décimo séptima temporada. Esas sensaciones son muy diferentes a las que expresó en la madrugada del 13 de abril al romperse el tendón de Aquiles, una grave lesión, especialmente para un jugador de 35 años. "La frustración es insoportable. El enfado es ira. ¿Cómo pudo pasar? No tiene ningún maldito sentido. ¿Ahora se supone que tengo que volver y ser el mismo jugador o mejor con 35 (años)? ¿Cómo se supone que lo voy a hacer?", se desahogó en Facebook aquella noche. Un crudeza poco habitual y que hace del escolta una de las personalidades más influyentes de las redes sociales. "Todos tenemos uno de esos momentos en los que parece que los malos días no van a pasar nunca, en los que crees que es el peor momento y piensas: 'No sé si voy a poder volver", afirmó Bryant, cuyo ego ha tirado de él durante los ocho meses de rehabilitación para evitar dar la razón a los que dijeron que era su final.

Regresa a unos Lakers huérfanos de su estrella. ¿Pero será el mismo? Más allá de que sus minutos irán creciendo con el paso de los partidos, él sabe que no. El Bryant de hoy ante los Raptors distará mucho de ser el que anotó 81 puntos en 2007 ante el mismo equipo. "Quizás sea más lento, quizás pierda velocidad, pero tengo otras opciones", comentó en Sports Illustrated.

La pasada temporada ya ensayó esa nueva versión, más facilitador que anotador, algo que debe asumir para lo que le queda de carrera, sobre todo teniendo en cuenta la lesión de Farmar y los continuos problemas físicos de Nash. Su carrera se extenderá al menos dos años tras renovar con los Lakers.

Bryant nunca dudó de que quería seguir jugando. Tiene retos por delante. Es el cuarto máximo anotador de la historia de la NBA, a sólo 676 puntos del tercero, Michael Jordan (32.292), meta a su alcance. Más lejos están Karl Malone (36.928) y Kareem Abdul-Jabbar (38.387). Pero mucho más complicado parece el objetivo de igualar los seis anillos de Jordan. Bryant suma cinco y ya se consideraría un hito si los Lakers alcanzan el play off.

El próximo curso será clave para rehacer el equipo al quedar disponibles varios agentes libres de renombre como LeBron James o Carmelo Anthony. Sin embargo, el alto contrato recién firmado por Bryant limita el margen salarial que tendrán los directivos para convencer a una o dos estrellas de que tomen el relevo del hombre más representativo de los Lakers las dos últimas décadas. "Le leyenda continúa. 8 de diciembre", se lee al final del vídeo de dos minutos que el viernes anunció su regreso y en el que se aprecia la camiseta con el 24 de Bryant rasgarse por el medio y resistir las peores inclemencias meteorológicas.

Ni el viento, ni la lluvia, ni la nieve pueden con él. "Si me ves pelear con un oso, reza por el oso", escribió Bryant la amarga madrugada del 13 de abril tratando de sacar fuerzas. El oso ha muerto. La Mamba Negra sobrevive.

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