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La ilusión del nuevo año

  • La escuadra amarilla visita el Martínez Valero con el firme propósito de prolongar en el arranque de 2017 la excelente dinámica de resultados con la que terminó 2016

Los jugadores del Cádiz tratan de sortear un obstáculo al trasladar una portería de un campo a otro en El Rosal. Los jugadores del Cádiz tratan de sortear un obstáculo al trasladar una portería de un campo a otro en El Rosal.

Los jugadores del Cádiz tratan de sortear un obstáculo al trasladar una portería de un campo a otro en El Rosal. / fito carreto

Las vacaciones, que han sido felices después de seis años de triste estancia en Segunda División B, llegaron a su fin y tras el paréntesis arranca el tramo más importante del curso. El Cádiz regresa hoy a la competición oficial una vez finalizado el parón navideño con la visita al Martínez Valero para medirse al Elche (a partir de las seis de la tarde, ofrecido por directo por televisión a través de LaLiga 1|2|3, Vodafone, Orange y Telecable) en el último desplazamiento de la primera vuelta, encuadrado dentro de la 20ª jornada. Tres semanas -21 días- sin disputar un partido del torneo de la regularidad son más que suficientes para que irrumpa el interrogante de cómo responderán los dos contendientes que ganaron sus respectivos partidos en la despedida de 2016.

El campeonato se detuvo justo cuando el equipo amarillo disfrutaba de su mejor momento desde el arranque de la temporada, avalado por las tres victorias consecutivas obtenidas el pasado mes de diciembre en los duelos contra el Real Zaragoza, el Córdoba y el Sevilla Atlético, adornadas con diez goles a favor y sólo dos en contra, que le llevaron a clausurar un exitoso 2016 en la cuarta posición de la clasificación con 30 puntos, una cifra inimaginable antes de empezar el curso en su condición de recién ascendido.

¿Será capaz de comenzar el año igual que terminó el anterior? La respuesta, durante los 90 minutos que esperan en Elche. Nada es imposible para un equipo que supera las expectativas pero que no puede permitirse el lujo de levantar el pie del acelerador en una división tan igualada. Cualquier rival tiene recursos para doblegar al adversario de turno, como ya demostró el colista Nástic, el verdugo más reciente del Cádiz, al que derrotó a finales de noviembre.

Ahora, en el estreno de 2017, el conjunto gaditano, ilusionado, no quiere bajarse de la nube aunque se marca como objetivo absolutamente prioritario amarrar lo antes posible la permanencia antes de poder soñar con otras metas más apetitosas si se gana el premio de pelear por retos más ambiciosos. Nadie en el club quiere hablar de otro asunto que no sea alcanzar esos 51 puntos que a priori son necesarios para continuar la próxima temporada en la categoría de plata. La consigna es ir paso a paso y nunca ir más allá mientras la salvación no sea un hecho. El cuarto puesto es una recompensa provisional y son muchos los equipos que pujan los plazas de la zona alta.

La última vez que el Cádiz compareció en territorio alicantino, hace seis meses y medio, salió con el ascenso a Segunda A en el bolsillo tras imponerse (0-1) al Hércules. Nada que ver con la vuelta hoy a la provincia de Alicante en una misión bien distinta. La batalla de esta tarde frente al Elche se ciñe a la disputa de tres puntos con los que tratar de avanzar un poco más en ese objetivo primordial de sellar el pasaporte para seguir en Segunda A. Los gaditanos acreditan más puntos de los que podían imaginar antes del comienzo de la temporada pero quieren más en el penúltimo envite de la primera vuelta que además les servirían para prolongar la excelente dinámica de resultados. Cuando uno se acostumbra a ganar no concibe otro escenario que no sea la victoria, aunque fuera de casa es bueno cualquier resultado que no suponga una derrota.

La preparación de los amarillos en el regreso al trabajo ha estado enfocada a recuperar el tono físico y a estudiar con detenimiento al adversario que depara el calendario. El entrenador, Álvaro Cervera, se apoya en el bloque habitual y si hace algún retoque será mínimo. Alberto Cifuentes empieza el nuevo año como terminó el anterior, con la tarea de proteger la portería. La línea defensiva estará formada por Javier Carpio, Aridane, Sankaré y Brian. La ausencia de José Mari (en proceso de recuperación de la operación de una hernia inguinal a la que fue sometido el pasado mes de diciembre) despeja el camino en el centro del campo para Jon Ander Garrido y Rafidine Abdullah, flanqueados en las bandas por Álvaro García (izquierda) y Salvi o Nico Hidalgo en la derecha. El goleador Alfredo Ortuño es fijo en la delantera y la mayor incógnita, una vez más, es quién ocupará el puesto de mediapunta: Rubén Cruz, Eddy Silvestre...

No cambia el bloque ni tampoco la filosofía. El principio básico de la intensidad se hace aún más necesario en un partido a domicilio para contener las acometidas de un rival con clara vocación ofensiva que quiere acercarse al Cádiz en la clasificación. La distancia entre uno y otro es de sólo cuatro puntos en una prueba palpable de la igualdad que predomina en la categoría de plata.

El equipo presidido por Diego García -secretario del Consejo de Administración del Cádiz hasta hace algo más de un año- y entrenado por Alberto Toril amenaza con quebrar la racha de una escuadra amarilla obligada, una vez más, a ofrecer su versión más competitiva para contar con verdaderas opciones de puntuar en un terreno complicado.

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