fórmula 1

Otra guerra en ciernes

  • El límite presupuestario, con acusaciones directas a Red Bull, enciende un nuevo desencuentro antes de que acabe el curso

Todos contra Red Bull. Dentro y fuera de la pista. Las acusaciones contra el equipo dominador de la Fórmula 1 de no cumplir el límite presupuestario amenazan con provocar una nueva guerra en la máxima categoría del motor.

La asociación de equipos (FOTA) está amenazada. Para el próximo gran premio, en Abu Dhabi, las escuderías han acordado celebrar una reunión que podría provocar la ruptura total. "Estamos en una encrucijada", admitió el jefe de Mercedes, Ross Brawn.

Su homólogo en Red Bull, Christian Horner, amenaza con salir de la FOTA. El equipo campeón del mundo se siente perseguido por los crecientes rumores sobre una "contabilidad creativa" que escondería un mayor presupuesto que el limitado.

"Es la envidia de los malos perdedores. Arrojan porquería y esperan que siempre quede algo", dijo el asesor deportivo de la firma Red Bull, Helmut Marko, al diario alemán Bild durante el pasado Gran Premio de la India.

Desde hace tiempo se acusa a Red Bull de contratar a más personal del permitido a través de firmas asociadas, de usar el túnel del viento más tiempo del pautado y de ocultar datos financieros.

De esta forma se quiere explicar la ventaja y el dominio del equipo energético y de su piloto Sebastian Vettel, campeón del mundo las dos últimas temporadas. "No está bien. Los otros grandes equipos deberían simplemente reconocer que nosotros trabajamos de modo más eficiente", dijo Marko.

También Mercedes desmiente enérgicamente que el rearme de personal previsto para 2012 dinamite el marco de costes acordado por la FOTA. Brawn cree saber el motivo de la discusión. "A tres o cuatro equipos les comienza a doler tener que controlar sus recursos para cumplir el acuerdo", dijo el británico.

Desde hace semanas, las escuderías pelean por una limitación de costes con mecanismos de control más efectivos. "Debemos encontrar una solución en Abu Dhabi, una solución definitiva", exigió el jefe del equipo Ferrari, Stefano Domenicali.

El presidente de la FOTA y jefe de McLaren, Martin Whitmarsh, pidió un acuerdo, sobre todo por la superviviencia de los equipos económicamente más débiles. "Tenemos la obligación de hacer posible la supervivencia a esas escuderías", aseguró el británico.

Whitmarsh admitió que no hay pruebas claras de que se haya incumplido el límite presupuestario. El asunto, sin embargo, altera a Horner, que ve en peligro la existencia de la FOTA. "Si no podemos lograr un acuerdo en la FOTA, ¿cuál es su sentido?", se preguntó el jefe de Red Bull tras las infructuosas negociaciones de las pasadas semanas.

El límite es un acuerdo voluntario entre los equipos. Ni la FIA (Federación Internacional de Automovilismo) ni Bernie Ecclestone, jefe de los derechos de la Fórmula 1, tiene potestad de control. En Abu Dhabi se pondrá en juego la paz. Si no hay acuerdo, se teme el regreso a la carísima carrera de armamentos de tiempos pasados.

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